Hace 50 años que esperan la escritura de su campo

Afirman que un ex funcionario usufructúa las mejores pasturas, luego de cercarlas.

Archivo/Leonardo Petricio

NEUQUÉN (AN).- En 1961 la familia Oñate se asentó en un campo de 500 hectáreas que le compraron a la provincia en el paraje La Y, en el departamento de Ñorquín, la zona de Loncopué. El boleto de compra es de 1964 y tienen la documentación por el pago del impuesto inmobiliario. Desde hace 50 años reclaman que le escrituren las tierras y que les devuelvan una franja de unas 200 hectáreas que comprenden lo que las autoridades denominaron “franja fiscal”, y que abarca las zonas de las mejores pasturas. Los Oñate son Enriqueta, Francisco, Delfino, Manuel y Aurelio y reclaman a la dirección de Tierras que haga la mensura respectiva para la posterior escrituración para recuperar esa franja de la que usufructúan vecinos con relaciones poderosas. Desde los 90 los Oñate vienen denunciando que un vecino (ex funcionario de El Huecú), debido a que los campos no tienen alambrado, se adueña de sus animales. Los conflictos se han repetido a través del tiempo y tienen el sello de las amenazas y el concreto avasallamiento contra los Oñate, tres hermanos mayores de 60 años que casi nunca bajan a algunos de los pueblos vecinos. Con la colaboración de dirigentes de la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA) -César Sagredo y Diego Urretabizkaya-, los hermanos Oñate han vuelto a reclamar a que el gobierno resuelva la situación. Los Oñate se dedican a la crianza de chivas y lanares. Sus padres y hermanos fallecieron y están sepultados en el mismo campo. La provincia les reconoció sus derechos, excepto cuando según denuncian la arrebataron la “franja fiscal”, que son la más húmedas y por lo tanto de mayor potencial para la producción. Entre la profusa documentación que exhiben tienen una nota en la cual el ex director de Tierras, Luis Alberto Martínez, en abril de 2005, les informa que “debido a una nota del gobernador de la provincia se encuentra realizando todos los trámites pertinentes que hace a la regularización con referencia a la propiedad de la tierra”. Sagredo y Urretabizkaya, en la presentación le solicitaron al actual director de Tierras, Gustavo Celayes, “su urgente intervención para la solución del conflicto planteado en tierras de la familia Oñate. Dicha familia vive y trabaja en la cría de lanares y cabríos y agricultura desde el año 1961(N° de expediente 182/61 de 13 de abril de 1961) junto a sus hermanos y padres, ya fallecidos y enterrados en el lugar”. Puntualizan que los Oñate han pagado siempre “sus impuestos inmobiliarios a la Dirección Provincial de Rentas de la provincia y esperando por parte de la misma la ansiada mensura que les permita escriturar sus tierras”. En los campos de los Oñate y por supuesto en las zonas que les fueron arrebatadas existen potenciales mineros de diversos metales y vertientes de agua, esenciales para la producción de animales. Existe documentación en la que la Provincia reconoce plenamente la pertenencia de los predios a los Oñate, pero la cuestión estriba en que nunca formalizó la mensura y menos la escrituración, lo que ha abierto la puerta a los conflictos. “Exigimos a la dirección de Tierras que tome de manera urgente cartas en el asunto”, plantearon Sagredo y Urretabizkaya.

Las tierras fueron adquiridas a la provincia en 1961 y desde entonces la familia ha cumplido con el pago de todos los impuestos.


Archivo/Leonardo Petricio

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