Haití arrastra otra vez a Estados Unidos





Por Mike Mc Carthy

La escasa atención que recibió Haití, el país más pobre de América Latina después de 1994, cuando 20.000 marines estadounidenses reinstalaron a Aristide en el poder, contribuyó, según coinciden los analistas, a los problemas que otra vez enfrenta la isla para construir instituciones democráticas viables.

Washington perdió la confianza en Aristide en el 2000, cuando el ex cura católico ganó su reelección en unos comicios marcados por denuncias de fraude, afirmó Jill Shelly, del Consejo de Asuntos Hemisféricos. El gobierno estadounidense apoyó entonces el congelamiento de la ayuda internacional que recibía Haití después de gastar cientos de millones de dólares en la rehabilitación del país, y las relaciones con Aristide se tornaron definitivamente tensas.

Cuando el movimiento rebelde contra el mandatario comenzó a avanzar sobre Haití el 5 de febrero y las principales ciudades de la isla cayeron en manos insurgentes, Washington presionó en favor de una salida negociada.

Al igual que los países de Améric Latina y el Caribe, subrayó que la remoción de un presidente democráticamente elegido era inaceptable. Pero la oposición política de Haití rechazó inmediatamente cualquier solución que dejara a Aristide en el poder, mientras los rebeldes se acercaban a Puerto Príncipe.

La resistencia del gobierno de Bush a involucrarse en el conflicto se redujo considerablemente la semana pasada, cuando el ministro francés del Exterior, Dominique de Villepin, hizo un llamamiento público para que Aristide renunciara a la presidencia, según Shelly.

De acuerdo con la analista, la intervención ordenada por Bill Clinton hace diez años sentó un precedente que Bush no podía ignorar.

El secretario estadounidense de Defensa, Donald Rumsfeld, aclaró que la fuerza que llegará a Haití será mucho más pequeña que la ordenada en 1994. Washington aportará sólo entre 1.500 y 2.000 de los 5.000 soldados previstos para la fuerza internacional en Haití. (DPA)


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