Hallaron un octavo cuerpo, pese al mal tiempo que lo dificulta todo

Pertenece al joven neuquino Roberto Montero. Continúa desaparecida Jimena Padín.



Alud de placa

(Infograma)

Las tareas de búsqueda de ayer dieron por resultado el hallazgo de otro de los cuerpos. Sin embargo, el mal tiempo dificultó el trabajo.
SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Los socorristas que trabajan en el cerro Ventana encontraron ayer el cuerpo sin vida de Roberto Montero, con lo cual ascendió a ocho el número de víctimas fatales que dejó la avalancha ocurrida el domingo.

Aun permanece desaparecida Jimena Padín, por lo cual los andinistas de la brigada de auxilio continuaron todo el día con la penosa tarea de sondear cada centímetro del acarreo de nieve. Sin embargo, el mal tiempo reinante, con lluvias y nevadas comprometía la continuidad de las tareas para hoy

En la sede del Centro Regional de la UNC fueron velados ayer los restos de Mario Tapia y Antonio Díaz, los dos estudiantes oriundos de esta ciudad que perdieron la vida en el accidente.

Los demás fallecidos son Paolo Marcello, Martín Lemos, Fabricio Vaccari, Adrián Mercado, Gimena López y Roberto Montero. Todos eran estudiantes de primer año del profesorado de Educación Física con orientación en montaña.

De los seis excursionistas que resultaron heridos sólo siguen internados Nicolás Lemos y Andrés Lamunière. Según el parte médico, el primero de ellos sigue en estado de coma y con asistencia respiratoria pero se repone favorablemente de la operación que le practicaron por una fractura de cráneo.

Lamunière, el docente que iba a cargo del grupo, sólo tiene politraumatismos leves, pero seguirá bajo control permanente por una tumefacción que presenta en la rodilla izquierda.

También se halla internado Mario Varela uno de los rescatistas que se hirió al volcar la 4×4 en que viajaba. Los demás jóvenes que habían requerido atención hospitalaria -Juan Carlos Antuña, Nicolás Olmedo, Gustavo Vega y Maximiliano Warnes- recibieron ayer el alta.

El impacto por lo ocurrido mantenía paralizada ayer toda la actividad universitaria, donde las clases recién se normalizarán el próximo lunes. Sin embargo el pesar por la tragedia durará mucho más y también promoverá seguramente una revisión profunda sobre los controles en las prácticas de montaña que realizan los cursos del profesorado.

En contra de una de las versiones que circularon “en caliente”, uno de los directivos aseguró ayer que no está en riesgo la continuidad de la carrera. Reconoció no obstante que el golpe recibido “fue muy duro” y opinó que será necesario un “replanteo” para asegurarse de que no vuelva a ocurrir.

El hallazgo

A diferencia del buen tiempo del lunes, el equipo de socorristas que trabajó en el cerro Ventana debió lidiar ayer con lloviznas y nevadas continuas, que dificultaron la visibilidad y obligaron a extremar los recaudos para evitar nuevos accidentes.

A las 12.45 hallaron el cadáver de Montero, un joven neuquino de 25 años que estaba desaparecido desde el domingo. Desde ese momento y a pesar del cansancio, los casi 60 voluntarios redoblaron el esfuerzo en el mismo sector donde apareció el último cuerpo en el intento de dar con la única estudiante que sigue sepultada bajo el alud.

En tanto, el juez federal Leónidas Moldes no avanzó todavía en la búsqueda de prueba testimonial para determinar lo ocurrido. El magistrado se limitó a ordenar un relevamiento aéreo en fotografía y video para agregarlos al sumario.

Moldes no estuvo en el lugar del hecho pero sí el fiscal Jorge Bagur Creta realizó una primera inspección visual en compañía de un secretario.

Un experto duda de que los jóvenes provocaran el alud

Por la época del año, las condiciones meteorológicas y el tamaño del desprendimiento, el científico Federico Horne se inclina a pensar que el paso de los estudiantes sobre la nieve no fue lo que provocó el alud mortal. Este ingeniero agrónomo de la Universidad del Comahue obtuvo un doctorado en Recursos Hídricos con una tesis que hizo eje en física de nieve.

Es más: por lo que pudo informarse a través de los medios, explicó que la magnitud del desprendimiento indica que no se trató de un episodio catastrófico, a pesar de las dolorosas pérdidas humanas, que sí le dan gravedad al hecho.

Horne supone que lo que ocurrió fue la desestabilización de una de las capas internas de la placa de nieve, lo que provocó el deslizamiento de un paño que arrastró todo lo que pudo hacia abajo. Las lluvias y las altas temperaturas propias del fin del invierno crean las condiciones para este tipo de fenómeno. “Basta que esa desestabilización se dé en un pequeño lugar” para que la avalancha se produzca, le dijo ayer a “Río Negro”.

Este científico, que tiene una enorme facilidad para transmitir su conocimiento, explicó que la nieve se acumula sobre la superficie como las capas de una torta “mil hojas”.

“En el fin de la temporada, la onda corta (calor directo del sol) atraviesa el manto de nieve y calienta su interior. El manto es bastante transparente y por ello podría haber calentado directamente el suelo”, opinó este investigador, que obtuvo el doctorado en la Universidad de California Davis con una tesis referida a “Modelamiento matemático y distribución espacial de física de nieve”.

Aclaro que la desestabilización puede darse en una de las capas intermedias o directamente en la que está en contacto con el suelo. En este último caso, la ladera debería haber quedado sin nieve. La vegetación de la montaña es un morigerador de aludes porque puede frenar el desplazamiento de la nieve. Estos fenómenos -aportó- no se producen donde hay distribución de árboles espaciados cada veinte metros. El período de ocurrencia de aludes en un mismo sitio es de veinte años. “No sospecharía que la acción de los chicos caminando arriba del manto haya sido la causa del alud”, afirmó. Y aportó un dato importante: en esta época del año “entre las dos y las cinco de la tarde debe ser la hora de máxima inestabilidad para un alud”.

Horne cree que la prevención de avalanchas, como la de incendios forestales, es posible de realizarse. Claro que se trata de un fenómeno de origen local y lo que se podría tener en cuenta son “las condiciones potencialmente propicias” en una región amplia.

La incidencia del paso de un ser humano en un alud tiene significación cuando se trata de gran acumulación de nieve fresca, explicó. No es éste el caso. (AC)

Juez Moldes: “Investigamos cómo ocurrió”

SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Una fuente del juzgado señaló que hasta el momento sólo se están reuniendo elementos para “determinar las causas” del siniestro que terminó con la vida de ocho personas, pero “todavía no se está investigando un delito”.

La causa penal recayó en la justicia federal porque la conducta que se debe examinar es la de agentes públicos de la Universidad, que es un organismo nacional.

Entre otras medidas a futuro, el juez Moldes estudia ordenar la realización de una pericia sobre las circunstancias y el origen de la avalancha, para lo cual existen expertos en el Centro Atómico que ya elaboraron un informe similar para la justicia provincial durante la investigación de otro accidente ocurrido en el cerro Catedral.

El juez federal Leónidas Moldes, que investiga la causa por homicidio culposo dijo ayer a una FM local que “en primer lugar debemos determinar como ocurrió el accidente y es posible que haya un responsable”.

El magistrado se refirió a la primera etapa de la investigación de la tragedia diciendo que “en principio vamos a determinar qué ocurrió y luego si los episodios encajan dentro del Derecho Penal. En este momento investigamos un probable ilícito culposo. Hay que determinar si es una situación con algún grado de culpabilidad o si se trata de un caso fortuito donde no hay responsables”.

Moldes le ordenó a Gendarmería Nacional “que realice las primeras diligencias”. Al respecto detalló que se ha hecho “una evaluación del lugar, han levantado croquis, tomado fotografías y una filmación” además de “un vuelo de reconocimiento para aportar algunos datos”.

La demora en la entrega de los cuerpos de los jóvenes fallecidos a sus familiares había generado alguna molestia entre los deudos. Esto se debió fundamentalmente a que Moldes ordenó la realización de autopsias en cada uno de los cadáveres. “Siempre que hay una muerte violenta es imperativo legal realizar la autopsia y se ordena en todos los casos. Hay que determinar a través del médico forense cuales fueron las causas ciertas del fallecimiento”, aclaró.

Mirar hacia el futuro

La tragedia del cerro Ventana marcará un nuevo punto de inflexión en la historia del andinismo barilochense. Nada volverá a ser como antes. Debe servir para intensificar aun más las normas de seguridad y sobre todo para respetar la montaña, un lugar bello pero peligroso.

En la última década Bariloche se ha convertido en el epicentro nacional para la enseñanza de los deportes de montaña. Aquí tienen lugar los cursos de esquí y andinismo que dicta la Escuela Militar de Montaña, la mayoría de los cursos que dicta la Asociación Argentina de Guías de Montaña (AAGM) y también los de la Universidad del Comahue. A estos hay que sumarle los que dictan otros clubes andinos que eligen a Bariloche por su completa y variada topografía.

No creo exagerar si afirmo que anualmente más de medio millar de personas participa en cursos de montañismo y escalada. Asimismo, cada verano, unas 10 mil personas recorren los circuitos de trekking por el Parque Nacional.

La gran cantidad de personas que practican esta actividad, lleva a que el número de accidentes aumente, a semejanza de lo que ocurrió hace dos siglos en los Alpes y sucede a diario en los Himalayas. Esto también llevó a que la ciudad tenga el mejor grupo de rescates andinos de Argentina.

En la última década, los tres mayores accidentes de la historia del andinismo argentino ocurrieron en los alrededores de esta ciudad y tuvieron como protagonistas a las instituciones que tienen por misión formar a los hombres de montaña. En 1994 una avalancha en el monte Tronador arrastró a 10 expertos montañeses en un curso para guías de montaña de la AAGM. Tres murieron. Hace dos años una cordada de 8 militares rodó por el Tronador y 6 fallecieron. Finalmente, el domingo, la avalancha del cerro Ventana ya contabiliza 8 muertos.

En los tres casos el accidente se originó en una subvaloración del riesgo en la montaña, lo cual ocurre en el 90 por ciento de las desgracias. Los tratados y manuales de alpinismo indican que sobre la nieve y el hielo el riesgo cero no existe. En todo accidente puede haber errores y es saludable que la justicia argentina comience a analizar estos casos, a semejanza de lo que ocurre en el hemisferio norte. También sería importante que se mejoren las reglamentaciones y normas que regulan la actividad, única manera de que el montañismo crezca. Así ocurrió en otras regiones del mundo y así debe hacerse aquí. Los hombres continuarán concurriendo a las montañas y sería bueno que los accidentes puedan ser minimizados, ya que nunca podrán impedirse.

Toncek Arko

Jefe de Agencia Bariloche, Guía de Montaña,

Instructor Nacional de Escalada

Evaluaron las tareas de rescate

SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Los intensos trabajos de los socorristas en el cerro Ventana permitieron que aparecieran 9 de los 10 chicos sepultados por la avalancha, entre ellos Liliana Alonso, la cual estuvo varias horas debajo de la nieve. Ayer pudieron ubicar el cuerpo de Roberto Montero y sólo restaría encontrar a Jimena Padín.

Anoche, en la sede del Club Andino Bariloche, se llevó a cabo una conferencia de prensa a cargo de los miembros de la Comisión de Auxilio y Parques Nacionales y a la cual asistieron directivos del Centro Regional Universitario Bariloche, donde se explicaron los aspectos centrales del operativo de rescate.

Las operaciones de búsqueda en avalanchas tienen una técnica precisa. La tarea es agotadora y por lo tanto se realiza en grupos, de 6 a 10 personas, las cuales se van relevando en el terreno. En el cerro Ventana se empleó el sistema de sondas, esto es varillas de 3 y 4 metros de largo, que son introducidas en la nieve para intentar ubicar a los accidentados.

Los socorristas se colocan en línea e introducen las varillas en la nieve, intentando determinar algo diferente a la nieve o piedra. En caso de hallarlo, lo informan al coordinador del grupo, el cual marca el lugar. La línea avanza entre 25 y 50 centímetros y se repite la operación. En el lugar marcado se comienza a cavar, con palas, para determinar qué es lo que ubicó la sonda. La tarea se repite en todos los sectores donde los expertos consideran que podría haber alguna probabilidad de que haya una persona enterrada. Los directivos de la CAX explicaron que en la avalancha del cerro Ventana esta tarea resultó por demás agotadora, ya que la nieve estaba muy pesada y congelada, En algunos casos tuvieron que utilizar motosierras para cortar los grandes bloques.

El operativo fue coordinado por la CAX y en él participaron prácticamente todas las instituciones oficiales con asiento en esta ciudad. Su jefe, Edgar Kopcke, dijo que las reuniones del Comando de Emergencias en Montaña (COEM), creado en mayo del año pasado, se llevaron a cabo diariamente y desde ellas se diagramó los pasos a seguir en la búsqueda. El comando lo integran Parques Nacionales, Gendarmería Nacional, la Escuela Militar de Montaña, Prefectura, los Bomberos y también Defensa Civil, entre otras instituciones.

El COEM se convoca de hecho, cuando la magnitud del accidente supera la capacidad operativa de la CAX y eventualmente de Parques Nacionales, el principal aliado de la CAX en las búsquedas y rescates. Kopcke dijo que los delegados del COEM volverán a reunirse a hoy para analizar la marcha del operativo.

La provisión de alimentos, la movilidad, las comunicaciones, ambulancias, generación de energía en la montaña, abastecimientos de materiales y otros aspectos de logística son aspectos que hacen a las funciones del COEM.


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