Hasta el Vaticano



Las primeras experiencias de vinificación hechas por los salesianos, entre fines del siglo XIX y XX, en la primera capital provincial llegaron al Vaticano. Los salesianos tenían por costumbre enviar a Roma parte de lo que producían, para dar testimonio de su trabajo en las regiones donde evangelizaban. El libro “Chos Malal, entre el olvido y la pasión” publicado en el 2006 y escrito por Carlos Lator y María Gorrochategui, entre otros, da cuenta de la fama que lograron los vinos de Chos Malal entre frailes y la jerarquía del Vaticano. La misma fuente señala que un censo realizado por el Estado nacional a principios del siglo XX, determinó la existencia de un medio centenar de hectáreas de viñas en Chos Malal. La mayoría estaban destinadas a la producción de vinos y –según el dato– algunas bodegas elaboraban hasta 50 mil litros por temporada. También el libro cuenta cómo familias de origen francés y chileno conformaron en esa época una verdadera factoría de vinos y aguas ardientes de frutas destinadas al consumo de la población zonal. El valle de Chos Malal y otros lugares de la zona Norte neuquina poseen condiciones excepcionales, ya que existen buenos suelos y un fenómeno conocido como “amplitud térmica” que permite un desarrollo ideal de la vid.


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