Hay equipo, Pachorra

Con un Messi gigante, Argentina cerró un año muy positivo, en el rendimiento y en los números.



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Sabella dialoga con su as de espada, un Lionel que ahuyentó las críticas y tiene entre ceja y ceja el Mundial 2014.

“La unión se va creando a partir del dar por el otro. Eso se refleja adentro del campo y se arma un círculo con los resultados que, si son positivos, te llevan a trabajar más contento y en un contexto con onda positiva”. Alejandro Sabella es un entrenador inteligente, que no come vidrio. Sus fundamentos son claros y precisos, equilibró la defensa, consiguió un funcionamiento colectivo interesante y rodeó a Lionel Messi para que se parezca mucho al astro del Barcelona. Y lo consiguió. Las estadísticas demuestran que no falló en las elecciones en general: su equipo principal se mantuvo invicto en este 2012 que se extingue, cosechó siete triunfos y un empate, se mantuvo en lo más alto de las eliminatorias sudamericanas, marcó 26 goles, le hicieron 11, y La Pulga gritó nada menos que 12 veces en 9 cotejos. Además, la versión local de Argentina enfrentó dos veces a Brasil: perdió 2-1 de visitante, ganó por el mismo score en La Bombonera y, en los penales, los de Mano Menezes se quedaron con el Clásico de las Américas, que tuvo bastante de vergüenza por la suspensión del partido en Chaco. La mayor virtud de Pachorra Sabella fue conformar un grupo humano en el que apoyar el equipo. También darle continuidad a una base se jugadores que es la que seguramente llegará a Brasil 2014. Hoy nadie duda que Sergio Romero, Pablo Zabaleta, Federico Fernández, Ezequiel Garay, Javier Mascherano, Fernando Gago, Ángel Di María, Messi, Sergio Agüero y Gonzalo Higuaín son intocables en el once titular. Lo ha dicho en repetidas oportunidades el DT: “Soy adepto a los cambios en los sistemas tácticos, soy flexible, pero cuando elijo un grupo de jugadores, es muy difícil que lo modifique”. Eso sucedió a lo largo de buena parte del año. Pachorra le dio continuidad a los marcadores centrales (Fernández y Garay), talón de Aquiles de los últimos ciclos, le dio a Javier Mascherano la función de ser el ‘pulmón’ del mediocampo y Fernando Gago se transformó en el conductor. De mitad de cancha en adelante el poder de fuego argentino es demoledor: Messi y Agüero en un año de ensueño, Gonzalo Higuaín siempre es letal adentro del área y Ángel Di María es pieza fundamental en el andamiaje albiceleste. Este año el seleccionado ahuyentó las críticas, aquellas que se habían generado en 2011 sobre todo después del empate en el Monumental ante Bolivia. Sabella sabe que su equipo cada vez está más ajustado. Pero es cauto. Gran elección. “El 2012 fue muy bueno. Desde lo matemático, porque fueron 8 triunfos, 2 empates y 1 derrota, y desde el rendimiento, porque el equipo mejoró, se fue haciendo más sólido. Pero para el 2014 falta mucho, y de ahí a pensar en el Mundial hay un largo trecho”, analizó el entrenador.

Básquet: NBA


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