Herencia de potrero

Todos lo querían ver y no defraudó. Lionel Messi, un jugador distinto.



Perú se plantó en el Monumental de la misma manera que Colombia: dos líneas de cuatro hombres para ahogar los intentos ofensivos de Argentina. Y los inconvenientes volvieron a ser similares a lo de aquella vez, con la diferencia que en esta oportunidad el conjunto de José Néstor Pekerman contó con la inventiva de Lionel Messi. Las expectativas del equipo estuvieron en Juan Román Riquelme y en el crack del Barcelona. De ellos dependió exclusivamente el juego en ataque, ya que Crespo, aunque movedizo se sintió incómodo ante la falta de asistencias. Con pocos espacios debido a la acumulación de jugadores peruanos en pocos metros, el desnivel debía llegar con un tiro de media distancia o con alguna acción individual. Y así fue que llegó el gol que abrió el partido. Riquelme pateó desde afuera del área y el rebote fue recogido por Messi, quien ingresó como un rayo en el área y fue derribado por el arquero cuando intentó eludirlo. Pero hasta ese momento el panorama era complejo, ya que la Argentina tenía posesión pero no lograba complicar. Riquelme tuvo un comienzo deslucido y durante casi todo el encuentro se mantuvo apagado. No logró ubicar los caminos para atacar y eso dificultó notablemente la ofensiva del equipo, que padecía la intrascendencia de su conductor. En la primera mitad del segundo tiempo, Román se mostró más activo aunque con la misma intermitencia que todo el desarrollo. En varias oportunidades, Riquelme debió escuchar el fastidio de Crespo, quien se movía con insistencia pero no recibía la pelota. Como si se tratara de dos equipos distintos, el juego fue otro cuando el balón pasó por los pies de Messi que jugó por primera vez desde el arranque. En el Monumental todos lo querían ver y el pibe jugó con la espontaneidad que lo hace diferente. Con esa electricidad y explosión para encarar que tantos elogios despierta. El rosarino comenzó jugando por la derecha, siendo el acompañante de Crespo. Se mostró rápido y dinámico. Y cada vez que el equipo perdía ritmo, retrocedía hasta la mitad de la cancha para pedir la pelota y la sensación general era de que algo sucedería. Messi cambió de ritmo, encaró y fue el alma del equipo. Algo que quedó a la vista de todos en su rápida reacción que derivó en el penal para el 1-0. (ABA)

La historia se repite...

Los mismos rivales, la misma situación. Como en la última fecha de las eliminatorias hacia el Mundial de Corea-Japón, Argentina será juez de la suerte de Uruguay, que por el momento está en el puesto de repechaje y necesita un triunfo el miércoles en el Centenario, para llegar a Alemania 2006. Consciente de los antecedentes, uno de los emblemas de la selección de Colombia (sexto en la tabla), Iván Ramiro Córdoba aseguró ayer que espera que en el juego entre Uruguay y Argentina no se caiga en la “misma situación” de las eliminatorias pasadas en las que se acusó a los dos equipos de tener un arreglo. Aquel encuentro terminó igualado 1-1 y le permitió a los orientales estar en la cita del 2002. Al igual que en Chile, los “cafeteros” temen que Uruguay y Argentina lleguen a un “arreglo” para garantizarle a los “charrúas” su clasificación al repechaje ante Australia. “Dejemos todo a la honestidad y a la buena fe, que sea lo mejor para todos y no se caiga en una situación como la de hace cuatro años en la que hasta los mismos argentinos se avergonzaron de lo que hicieron”, dijo el zaguero del Inter de Milan.

....¿el mismo final?

El capitán del seleccionado argentino, Juan Pablo Sorín, afirmó anoche que el partido del miércoles ante Uruguay "se va a jugar con dientes apretados". Y agregó: "Recién mañana (hoy) nos vamos a ponernos a pensar en el encuentro del Centenario, pero vamos a salir a jugarlo como todo clásico, sin regalar nada". Otro que habló del crucial partido que definirá la suerte de tres selecciones, fue Hernán Crespo. "Si bien ya estamos clasificados, de aquí en más no nos podemos dar el lujo de desaprovechar noventa minutos para seguir afinando el equipo de cara al mundial, ya que no vamos a tener demasiadas oportunidades de juntarnos". El 1-1 del sábado entre Colombia y Chile dejó el repechaje contra Australia en manos de una compleja definición matemática. Chile quedó con 21 puntos y en beneficio de sus posibilidades, necesita que Uruguay (22) no le gane a Argentina en Montevideo y que Colombia (21) no venza a Paraguay para clasificar.

Chau, buena suerte

La selección argentina terminó ovacionada, pese a que el encuentro fue aburrido y recién se abrió en el epílogo. A pesar de que fue silbada por la chatura de la primera parte, al final del segundo tiempo, al conseguir dos goles, el público terminó aplaudiendo a los jugadores argentinos. El primer tiempo se jugó más en las populares, donde se comenzó a palpitar el clásico del 19 de octubre donde River se enfrentará con Boca. La popular alta del Monumental estaba colmada por los hinchas del equipo de Núñez mientras que en la baja estaban los identificados con los colores azul y oro. En el palco fue ovacionado Diego Maradona, que partió un poco antes de finalizar el partido, donde también se vio al cantante español Joaquín Sabina, entre otros artistas. La recaudación llegó a 1.300.000 pesos y durante el transcurso del partido se pudieron ver blancos en las plateas bajas y en la popular. Se estima que el estadio estuvo ocupado por el 80 por ciento de su capacidad.

Notas asociadas: FUTBOL ELIMINATORIAS: No tiene fútbol, pero igual manda

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