Hermanos en la música

Los Hijos del Caracú muestran su transformación permanente en Roca

ROCA (AR).- El mito nunca encendió para sus amigos del Alto Valle, aunque los de afuera tal vez lo creyeron. Los Malvón nunca fueron hermanos de savia como los Hanson, pero se dicen parientes. Desde 1996 son los Hijos del Caracú (HDC), una banda con una variada infusión musical: una dosis de rock primero, después algunos cortes de rap, otro poco de hip hop para suavizar la mezcla, y un potente new metal en el fondo coloreado con algo de grunge.

A este trago lo llaman "Hard Hop Hot Sonic Festival" que suena en sus discos "Escupiendo el sol", el más reciente y "De las tripas" un trabajo más precario y adolescente pero muy seguido por el público, que lucirán hoy en Roca, después de la medianoche en El Foso Bart de Casa de la Cultura.

Pedro, Rodrigo y Fabián Malvón la "vienen peleando" en la región desde hace años arriba del escenario. Como buenos hermanos que son, dicen que cada vez que terminan una grabación, se abrazan en ronda y lloran. Como si hubiesen engendrado a un hijo. Uno de los integrantes conversó con "Río Negro".

"Estamos en transformación desde hace unos años, como cambiando de piel. Estábamos haciendo cosas livianas pero de a poco nos pusimos al tanto con corrientes más modernas. Había un par de letras que hablaban sobre nuestros estados de ánimo".

-¿Una clave para el éxito?

-Cuando la tenga te doy la fórmula, te llamo. Nuestros logros son 90 por ciento transpiración y 10 por ciento inspiración. Nunca tuvimos "un parate", no podemos.

-¿Existe HDC con algún cambio en los integrantes?

-No, no existe somos tres hermanos, a lo sumo se agregarán invitados.

-¿Y cuáles son los pro y los contra de ser "hermanos" en la música?

-Estamos cerca y nos conocemos los horarios y gustos. Y a la hora de las discusiones...

-Queda todo en familia.

-Claro, siempre fuimos así.

-La devaluación y toda esta crisis, ¿les importa un caracú?

-Bueno, todo el mundo vive pendiente de las cotizaciones y cuentas y eso nos termina afectando por la transmisión del mismo público. Salís a tocar con la gente acorralada pero no dejamos que nos influya demasiado.

-¿Son estos tiempos más violentos en los recitales?.

-Nos asombramos porque somos una banda con buena suerte, un público respetuoso, y compañero. Siempre nos compran los discos.

-¿En quienes confían y en quienes no?

-Confiamos en la masa y desconfiamos en el individualismo. Somos ciegos de la gente pero somos cautos de cualquier persona que esté buscando beneficiarse económicamente, el dueño del pub que se quiere quedar con más parte de la entrada o el productor que te cobra un plus por estar en la Patagonia.

-¿Cómo es tocar fondo?

-Cuando te das cuenta de que no sos perfecto. Antes de ir a grabar en setiembre del 2000 nos autopresionamos para tener el material para el segundo disco, impecable.

Nos dimos cuenta de que no éramos lo que nos creímos.


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