Hijas piden justicia a tres meses del crimen de Sáez

Hoy habrá una marcha desde el lugar del ataque.



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Fernanda, la hija mayor de Mónica Sáez, quedó sola con sus dos hermanas, de 15 y 10 años. Pide prisión perpetua para su padre.

ALLEN (AA).- Una gran foto de Mónica Sáez con una vela encendida al pie del retrato lo es todo en la casa de sus tres hijas: Fernanda (18) y sus hermanas de 15 y 10 años. Entre el dolor y el desconcierto, ellas quieren justicia por el crimen de su madre, cometido por el papá de las chicas hace exactamente tres meses, cuando le asestó a Mónica más de una docena de puñaladas. Hoy a las 18 habrá una marcha en Allen para reclamar que el hecho no quede impune.

El 23 de julio el sangriento ataque sacudió a Allen. En pleno centro de la ciudad, Luis Rubio Espinoza, de 45 años, asesinó a su ex mujer, de 39. Le dio 14 puñaladas sobre la vereda norte de la calle Tomás Orell casi avenida Roca. Luego se refugió en el garaje de una casa y con el arma homicida intentó quitarse la vida, aunque sólo sufrió heridas leves.

Desde ese día, las hermanas no encuentran consuelo. Esperan cada mediodía ver a su mamá llegar del trabajo en bicicleta y abrazarla como siempre, pero saben que es imposible.

Ayer Fernanda recibió a “Río Negro” en la casa donde vive con sus hermanas menores. La noche anterior al crimen -recuerda entre lágrimas- su papá, Rubio Espinoza, volvió al departamento del barrio Santa Catalina en donde vivía Mónica con las chicas. “Estaban separados. El año pasado, para el Día de la Madre, él le pegó; mi mamá se puso muy mal y ahí él se fue. El día anterior él fue a casa y quiso hablar con ella a solas; quería volver y no la dejaba en paz. Mi mamá lloró y él la trató mal otra vez. Esa noche, no sé por qué, dormimos todas juntas. Al día siguiente ella se fue a trabajar y no volvió más”, contó.

Desde la separación y hasta el trágico desenlace, Mónica vivió pendiente de su ex marido. Le aconsejaba a sus hijas que fueran a visitarlo y hasta le prestaba dinero. Se preocupaba si algo le faltaba. Pero de nada sirvieron las actitudes contemplativas de Mónica; Rubio Espinoza no estaba dispuesto a apartarse.

“Todo fue por culpa de una persona que fue muy poco hombre. Tenía hijas y no supo ponerse en nuestra piel, en nuestros sentimientos. Él tiene que pagar por lo que hizo; lo tienen que condenar a perpetua. Si eso no pasa, con mis hermanas nos vamos a ir a vivir a un pueblito cerca de Esquel, donde mi mamá quería pasar su vejez”, agregó Fernanda.

Las hermanas y organizaciones de la ciudad convocaron a una marcha para hoy bajo el lema de “Justicia para Mónica”. Partirá desde la esquina de la avenida Roca e Intendente Mariani y recorrerá el centro de Allen hasta el Monumento de la Madre.


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