“Historia de perros”



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Cuando aparecieron los primeros vehículos a motor, hace ya mucho tiempo y sobre todo en los pueblos, los perros huían despavoridos al verlos pasar. Como todo en la vida, se fueron acostumbrando a convivir con estas máquinas ruidosas, ya sea orinando sus ruedas o “chumbando” cuando éstas se ponían en movimiento, y pasaron a ser un elemento más en su hábitat perruno. Siguiendo la lógica de esta sociedad más violenta (versión perro), el lunes 24 de octubre y en pleno centro de la ciudad (Rivadavia y Avda. Argentina) mi automóvil sufrió el embate de una jauría que lo rodeó y dañó a mordiscones uno de sus neumáticos. Temo que dentro de poco tiempo, estas jaurías saltarán por las ventanas abiertas y atacarán a los conductores desprevenidos detenidos en algún semáforo, con consecuencias ya no materiales, como en el caso mencionado anteriormente. A esta altura de los acontecimientos, debería existir una asociación protectora de peatones y conductores que defienda nuestro derecho a circular por nuestras calles, libres de agresiones perrunas. El municipio debería resolver, junto con las asociaciones protectoras de animales, la convivencia pacífica con nuestros mejores amigos: los perros. Para ello, no bastan las campañas, sino que se tienen que tomar medidas concretas que perduren y se apliquen durante todo el año, todos los años, y comenzar con un serio plan de esterilización. Una ciudad para todos, incluidos nosotros. Ricardo Dougall, DNI 10.532.537 – Neuquén

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Ricardo Dougall, DNI 10.532.537 Neuquén


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