Historia de una institución que no para



El 15 de septiembre de 1932, en una casilla de madera prestada por Ferrocarriles del Sud, nació la biblioteca popular Guido y Spano. Los habitantes de Cinco Saltos recordaban que ese acto de inauguración de esta institución que acompañaría a la localidad durante tantos años contó con la presencia de un grupo importante de vecinos que siguieron la iniciativa de la primera directora y docente de la escuela 39, Alejandrina de Mac Auliffe, cuando hizo gestiones ante la Conabip para lograr una biblioteca para el pueblo. Más de 50 años después, llegó uno de los logros más anhelados. En 1986, el municipio logró la donación del terreno donde hoy se erige la biblioteca –avenida Roca y Primera Junta– por parte de Ferrocarriles. Un año después asumió una comisión directiva que se puso como objetivo primordial lograr el edificio propio y en 1988 se colocó la piedra fundamental de un trabajo que duró una década en la construcción sólo de la primera etapa, de 240 metros cuadrados. Finalmente, en marzo de 1998 se inauguró el edificio propio y a partir de ahí el crecimiento fue continuo. La segunda etapa de la construcción, de 260 metros cuadrados y que contiene una sala general de lectura, se inauguró en abril del 2003, mientras que todos estos años con esfuerzo de los que integraron la comisión y la colaboración de la comunidad se fue equipando con mobiliario, estanterías de madera, equipos informáticos, material bibliográfico y mejor iluminación general. En el 2007 se completó el equipamiento exterior de pinturas, rejas veredas, cercos perimetrales y en el 2010 se inició la tercera etapa de otros 260 metros, que está en plena proyección, y donde se intentará lograr completar el edificio con un Salón de Usos Múltiples para distintas actividades. La biblioteca cuenta con 29.000 libros, material multimedia y parque informático y un capital de 1.100 socios, además de una cuota fijada en ocho pesos por mes.


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