Historia negra
Septiembre 09 será recordado como uno de los peores de la selección. El equipo sigue sin aparecer y Diego no le encuentra la vuelta. ¿Seguirá?
Los primeros días de septiembre de 2009 quedarán dentro de la historia negra del seleccionado argentino, al menos en tiempos modernos. La dolorosa caída ante Brasil y la triste imagen que ofreció el equipo de Diego Maradona en el Defensores del Chaco llenaron de interrogantes el presente y pusieron en dudas el viaje a Sudáfrica.
Argentina está quinta en la tabla de posiciones y si las eliminatorias terminaran hoy tendría que jugar un reprechaje, como no sucede desde 1993 (frente a Australia), por ahora ante Costa Rica, el cuarto en la Concacaf.
Sucede que Ecuador no sintió la presión y la altura de La Paz derrotó a Bolivia por 3-1 y le arrebató al conjunto nacional el último lugar que entrega un pasaje para el Mundial 2010.
Colombia, en cambio, sucumbió ante Uruguay y quedó en el séptimo puesto, mientras que el equipo charrúa, con esta victoria, se metió en la pelea, ya que ocupa la sexta colocación y en la próxima doble fecha se la jugará nada menos que ante Ecuador y Argentina.
La gran pregunta es qué sucederá con el ciclo de Maradona, que hasta aquí acumula dos victorias de local en eliminatorias (Venezuela y Colombia) y cuatro derrotas, dos de ellas verdaderas y afiladas dagas: 1-6 ante Bolivia y 1-3 frente a Brasil, en Rosario.
Siguiendo con las cifras, el seleccionado nacional, con Basile y Maradona, apenas ganó un partido afuera del país en las eliminatorias y sumó 5 unidades sobre 24 posibles. Poco, muy poco para una potencia mundial.
El partido de anoche fue elocuente, mucho más que lo visto el sábado por la noche. En Asunción, Argentina fue obra y gracia de la improvisación. Nada, pero absolutamente nada, se vio de orden y planificación. Esa es la mayor preocupación. No existió jamás, en los lastimosos 90 minutos de partido, una estructura de juego. Todos fueron arrestos individuales, voluntades divididas, 11 ideas diseminadas y extraviadas, a merced de un equipo paraguayo ordenando pero mezquino, al que le alcanzó con muy poco para llevarse los tres puntos.
La última jugada del encuentro, antes que explotara el Defensores del Chaco por la clasificación a Sudáfrica, fue la síntesis exacta del nivel de improvisación y desconcierto que padece el seleccionado albiceleste: centro de Gago desde la derecha, cabezazo de Palermo y casi gol de Schiavi.
El Titán y el Flaco llegaron a último momento y casi terminan salvando a un equipo que navega en un mar negro y embravecido. Sus nombres (junto al Chapu Braña) se sumaron a una enorme lista de convocados en el ciclo Maradona, 62 en apenas 9 partidos (sumados los amistosos ganados a Escocia, Francia y Rusia), un exceso por donde se lo mire. La muestra fehaciente de que nunca se encontró el norte.
¿Se irá Maradona? Nunca se sabe con él, menos con Julio Grondona. ¿Debe irse Maradona? A esta altura no, pero sí deberá adoptar un sistema de trabajo que se base en el orden y descarte la improvisación. Será sólo de esa manera que el seleccionado podrá salir ileso de sus últimos dos compromisos, ante Perú de local (10 u 11 de octubre) y Uruguay en Montevideo (4 o 5 días después).
Maradona jamás olvidará estos días. Como nunca antes, se notó indefenso, despojado y sin respuestas. La clasificación tambalea. Su mito también.
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