Historia y lujo sobre ruedas en rutas regionales

Un grupo record de 190 vehículos antiguos largó ayer desde el hotel Llao Llao en la tradicional carrera de regularidad 1.000 Millas Sport. La llegada, mañana, es en el Centro Cívico.



SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Un notable desfile de autos deportivos de todas las épocas comenzó a desandar ayer las rutas de la región en una nueva edición de las tradicionales 1.000 Millas Sport de la Argentina, que este año reúne un lote record de 190 vehículos.

La primera etapa partió en la mañana de ayer del hotel Llao Llao y recorrió la costanera barilochense para dirigirse luego a Villa La Angostura, Paso Samoré, hotel Termas de Puyehue y regreso al punto de partida.

Entre la admiración y la nostalgia, cientos de fanáticos del automovilismo se volcaron a la ruta para dejarse sorprender por las máquinas y saludar a las tripulaciones.

El ritual ya constituye un clásico del mes de noviembre en toda la región y, a pesar de la cercanía del verano, se cumplió también otra regla repetida: el viento y una fría lluvia acompañaron a los autos en el cruce de la cordillera.

Fierros originales, colores llamativos y sonidos inspiradores conforman el atractivo principal de la carrera, que tiene un complejo reglamento de etapas y tiempos bajo la modalidad “regularidad”, aunque para la mayoría de los pilotos el propósito central es pasear y disfrutar del entorno antes que obtener la mejor ubicación.

Este año participan 35 binomios extranjeros, provenientes de países como Estados Unidos, Italia, Francia, Brasil, Australia, Inglaterra y Alemania.

El antecedente histórico de las 1.000 millas argentinas (que se disputan en el país desde 1989) es la legendaria Mille Miglia italiana, que tiene varias décadas de historia.

Deben ser antiguos

Para estar en la línea de largada es indispensable presentar un auto clásico o sport fabricado entre 1915 y 1981 y homologado por la Fédératión Internationale des Véhicules Anciens.

En el listado de participantes abundan los Porsche, Mercedes, Bugatti, Jaguar, Ferrari, Alfa Romeo, Packard, Chevrolet y también algunos prototipos nacionales de la época de oro de la industria nacional.

Está de más aclarar que la cita no dejará satisfechos a los partidarios de la mecánica japonesa o coreana.

Hay de todo para ver: autos descapotables, otros con volante a la derecha y muchos de estilizada aerodinamia, que bien pueden evocar años de guerra fría o algún clásico del cine, con sonidos de buen jazz como música de fondo.

Esa conjunción de paisajes y placeres es lo que buscan los infaltables de las 1.000 Millas, entre los que abundan los apellidos ilustres, aunque también muchos seudónimos elegidos por quienes en cambio prefieren la discreción.

Hoy los autos romperán la habitualidad del tránsito rutero en el segmento Bariloche – Junín de los Andes, por Confluencia y Collon Cura.

Mañana tendrá lugar la última etapa sobre el recorrido Llao Llao, Arelauquen, El Bolsón, Lago Puelo y regreso.

Está previsto que los vehículos pasen por el Centro Cívico a partir de las 14:30, donde atravesarán una rampa para los últimos aplausos y habrá música en vivo, para cerrar la fiesta.


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