Holdouts: pagar o no pagar

Redacción

Por Redacción

La realidad económica de un país es muy compleja, y a la hora de explicar situaciones sirven los ejemplos de la vida cotidiana. En los 90 una “familia” de apellido Argentina tomó varios créditos que en el 2001, crisis mediante, dejó de pagar. En el 2005 y 2010, cuando la situación mejoró, ofreció a los acreedores una propuesta de pago que se llamó “canje”, a cambio de que se reduzcan los montos y establecieran nuevos plazos de pago. Casi todos (92%) acordaron, pero hubo otros (el 8% restante) que no lo hicieron y en el 2011 demandaron a la “familia” por su incumplimiento ante el tribunal que previamente habían acordado. El juez fijó audiencias y nombró a un negociador para que llegaran a una solución, pero la “familia argentina” y sus acreedores, aún vencida la cláusula pari passu o RUFO, no resolvieron la situación. Como suele suceder, esta situación siempre termina muy mal para el deudor. ¿Cuáles fueron sus consecuencias? A la “familia argentina” la embargaron y se le cerraron los accesos a nuevos créditos. Sin acceso al crédito, debiendo financiar un “modelo” que nada produjo y solo consumió, generando un nivel de gasto fiscal sin precedentes y una altísima inflación que afecta especialmente a los que menos tienen, Cristina Kirchner utilizó distintos mecanismos para financiar una economía deficitaria: indistintamente tomó las reservas del Banco Central (la “familia” gastó sus ahorros), tomó dinero de Anses (la “familia” gastó el dinero de la abuela) y aumentó la presión impositiva a niveles inéditos (la “familia” le sacó el dinero incluso a los hijos más pequeños), solo por mencionar algunas medidas. Ya no se trata de pagar o no pagar solamente, sino de resolver algo mucho más importante como es la necesidad de incorporar a la Argentina al mundo y de poder acceder al crédito internacional en condiciones normales, indispensable para que el país retome la senda del crecimiento. Recientemente el juez Griessa, quien durante el proceso dictaminó medidas adversas para la Argentina, abrió una puerta y dictó un “stay”, una especie de “parate”, que aunque haya sido apelado, le dio aire a nuestro país para negociar con los holdouts, para lo cual se deben derogar las leyes Cerrojo y la de Pago Soberano que impidieron toda posibilidad de acuerdo. Esto ya lo aprobó la Cámara de Diputados, el debate pasó al Senado y todo indica que también será aprobado. Nuestro país tiene que resolver su default, ya no hay duda sobre ello. Las razones por las cuales se debe acordar con los holdouts son varias. En primer lugar, como quedó demostrado, el costo de no hacerlo es mayor. No pagar provoca pérdida de confianza, y la confianza es el pilar de las relaciones económicas y políticas entre los países, y en los mercados. Pero además se pierde la posibilidad de conseguir créditos que nos permitan materializar las inversiones que son indispensables para ser nuevamente un país competitivo. La Argentina tiene hoy un nivel récord de déficit fiscal que llega al 7% del PBI que hay que resolver moderando y optimizando el gasto; pero también acumulamos un escandaloso déficit de infraestructura vial, energética, portuaria, sanitaria, educativa, tecnológica, en comunicaciones, entre otros. Esto se puede revertir con financiamiento internacional, a largo plazo y con bajas tasas de interés. Si Argentina resuelve la situación con los holdouts podrá acceder rápidamente a ese financiamiento. La obtención de nuevos créditos debe destinarse a estimular el crecimiento, en este sentido no solo el Estado Nacional volverá a los mercados internacionales, sino que también lo podrán hacer los estados provinciales y las empresas. Para Neuquén –por ejemplo– significa la posibilidad de reactivación y crecimiento de la industria hidrocarburífera y de otros sectores con fuerte presencia en nuestra zona. Para bajar la inflación, eliminar el déficit fiscal, volver al superávit comercial, salir del default, recuperar el crecimiento sostenido y generar condiciones de desarrollo es imprescindible darle solución a los problemas que hoy lo están frenando. El actual escenario y gran parte de la sociedad reclaman de sus gobernantes este tipo de decisiones en un marco de responsabilidad, compromiso y austeridad. Resolver la situación con los holdouts es un gran paso. (*) Presidente del Concejo Deliberante de Neuquén

Opiniones

David Schlereth – Presidente del Concejo Deliberante de Neuquén

Darío Fo, italiano, 90 años, dramaturgo y premio Nobel


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