Hollywood y la industria de la moda





La última de las actrices de Hollywood en unirse a la tendencia de promocionar líneas de productos de marca fue Blake Lively, protagonista de “Gossip Girl”, que se convirtió esta semana en la embajadora de Chanel y su línea de bolsos Mademoiselle.

También es el caso de la actriz Eva Mendez, que recientemente fue nombrada representante de la marca Reebok Easy Tone. La coprotagonista de “Hitch”, que lucía un top rojo ajustado y unos pantalones capri, dijo que le gustaba “estar en buena forma y de eso se trata la marca”.

Por su parte, el profesor Daniel Durbin de la Universidad del Sur de California (USC), especializado en medios de comunicación y personalización de marcas, cataloga el fenómeno como “identificación emocional”.

Este experto cree que la idea detrás de esta tendencia es que las celebridades hagan lucir bien la ropa. “Si tu artista favorito está usando una marca, eso crea un deseo de querer comprar el producto”, afirma.

Y como los actores entran a los hogares a través de la televisión, los computadores y otros medios, ello los hace más cercanos al público que una modelo.

Otras famosas que forman parte de esta inclinación es la actriz Natalie Portman, recientemente galardonada con un Oscar como mejor actriz por su papel en “Black Swan”, que ha sido la cara del perfume Chritian Dior desde mediados del año pasado. También se han dejado atrapar por la fragancia Sharon Stone, Charlie Theron y Monica Bellucci.

Hace dos años la decisión la tomó Julia Roberts, que fue una de las últimas en unirse a la larga lista de artistas -Isabella Rossellini, Kate Winslet y Anne Hathaway- que patrocinan Lancome. Y la lista es larga.

Ese mismo año Demi Moore se unió a la casa Helena Rubenstein para promocionar el perfume “Wanted”. Antes de eso Keira Knightley posó semidesnuda en unas fotos para Chanel y la actriz Vanessa Paradis promocionó una campaña del perfume Coco de la misma casa.

A pesar de que la relación entre celebridades estadounidenses y las marcas es algo que ya lleva tiempo, en los últimos años se ha comenzado a observar una tendencia más fuerte entre las actrices de Hollywood que respaldan marcas de importantes diseñadores.

En su momento personajes como Jacqueline Kennedy Onassis respaldaron productos como las famosas gafas en forma de O de Gucci, que lució en muchas de ocasiones. De hecho en 1960, la marca logró alta popularidad debido a que a artistas como Peter Sellers, Grace Kelly y Audrey Hepbrun se les asociaba con la etiqueta.

Durbin cree que se trata de algo natural en el mundo de las ventas y que tiene mucho sentido. “Es una decisión inteligente. Algunas marcas como Chanel y Lancome no lo habían hecho sencillamente porque no forma parte de su imagen de marca”, señaló.

Por el contrario, diseñadores como Calvin Klein siempre se han distinguido por intentar vender un tipo específico de celebridad de Hollywood. “Otras casas como Chanel han optado en el pasado por un estilo más europeo, más clásico”, resalta Durbin.

En el caso de las modelos, generalmente estas profesionales cuentan con una forma física que coincide específicamente con lo que el diseñador está buscando para vender su producto. “Hay una identificación más cercana con las celebridades que con las modelos”.

Las celebridades no tienen que trabajar para un tipo particular de cuerpo y eso las hace más identificables. “Algunas personas consideran a las modelos perchas humanas de ropa”, concluye Durbin.

Pero no se trata sólo de la ropa, fragancias como Chanel No. 5, Guerlain, Elizabeth Arden, Burberry o L’Air Du Temps de Nina Ricci son perfumes clásicos con una gran competencia debido a la fuerte carga de celebridad que tienen en el mercado.

DPA, por Liliana Scarpellini-Martínez


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