“Hora de pedir un minuto”



¿No sería momento de pedir un minuto, como en el básquet?

Esta escalada verbal está tomando ribetes tragicómicos y, fogoneada por un gobierno paranoico que cree ver enemigos en todas partes, puede tornarse peligrosa.

Ni todos los blancos son malos y ricos ni todos los negros son pobres y buenos.

En realidad esto de dividir una sociedad en blancos y negros o en violentos y pacíficos es de una simpleza pueril.

Tal vez deberíamos reconocernos como verdaderos compatriotas.

Es difícil. Lleva una cuota de tolerancia por las ideas diferentes, solidaridad ante el necesitado, equilibrio frente a las ofensas, reconocernos como “ciudadanos” y no simplemente “habitantes” y, sobre todo, una gran “humildad”.

No hay soberbia blanca o negra, pero en utilizarla parece que últimamente estamos todos de acuerdo.

Todos tenemos nuestros pecados pero vivimos arrojando piedras.

Dejemos de dividirnos y reconozcámonos como seres humanos. Sólo así dejaremos de ser un país para ser una “nación”.

Un abrazo a todos.

Rubén Marcelo D’Agostino, DNI 11.985.229

Buenos Aires


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