Hoy, el financiamiento de campañas y la publicidad oficial



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Para el director ejecutivo de Poder Ciudadano, Hernán Charosky, la ley que hace una centuria palió numerosas distorsiones y desigualdades nos lleva a pensar en las asimetrías pendientes. –¿Qué reflexión le merecen los cien años de la Ley Sáenz Peña? –Se trató de un gran paso del sistema político en todos los aspectos, desde el plano electoral hasta el funcionamiento de los partidos políticos, al garantizar la igualdad del voto universal (aunque restaba el paso del voto femenino), secreto y obligatorio. –¿Qué pasos se dieron a posteriori? –En esa trayectoria que fue de la Ley Sáenz Peña al voto femenino hay un proceso democratizador muy importante que ahora hay que seguir profundizando con una participación cada vez más grande de los ciudadanos, el control de procesos electorales y la mejora de los partidos políticos. –¿Cómo se está dando esta evolución? –Que haya “observaciones electorales” es un aspecto relevante. Un buen antecedente fue que la Cámara Electoral les haya permitido a las organizaciones civiles acompañar el proceso electoral, aunque sólo en parte ya que no se incluyó el conteo de votos. Hace falta construir una agenda democratizadora inclusiva y de transparencia, con ciudadanos activos monitoreando el proceso electoral. –Uno de los aspectos más reñidos durante la votación de la Ley Sáenz Peña en el Congreso fue la obligatoriedad del sufragio. ¿Se justifica la continuidad de esta regla? –No me parece una cuestión prioritaria. En la Argentina la obligatoriedad del voto funciona más de hecho que por la amenaza de sanción; es cierto que el voto normativamente es obligatorio pero la gente lo defiende como el ejercicio de su derecho de opción. –¿Qué visos de actualidad encuentra en la Ley Sáenz Peña? –Nos lleva a poner énfasis en las variables que impactan sobre una sana competencia. Antes de la ley que homenajeamos el sistema estaba sujeto a distorsiones, a manejos fraudulentos, y era vulnerable a la presión de los poderosos sobre los más débiles. La pregunta es cuáles son las asimetrías que permanecen. –¿Cuáles son? –En mi criterio hoy esas asimetrías están en el financiamiento de las campañas electorales y en el uso de la publicidad oficial. En síntesis: continuar con la tradición democratizadora que inauguró la Ley Sáenz Peña pasa por que los ciudadanos se preocupen e informen sobre los temas cruciales del sistema electoral y de partidos que no han recibido una respuesta satisfactoria. –¿No preocupan las denostadas “listas sábana”? –No está en el centro de mis inquietudes; en todo caso la boleta única como técnica es una incorporación que habría que hacer. –¿Y el voto electrónico, como se concretó en Brasil? –Tiene cierto interés; en Salta funcionó adecuadamente, es similar a la evolución que implicaría la boleta única en papel. –El financiamiento político, ¿no está regulado? –Hay una ley pero hace falta que la gente esté activa. En la página de Poder Ciudadano contamos con una base de datos que permite conocer qué donaciones (estatales o de individuos) recibieron los partidos en las campañas y cómo se adjudicaron y emplearon los fondos de la publicidad oficial, la cual si no se regula deja un margen arbitrario muy grande en favor del oficialismo.

Hernán Charosky, titular de Poder Ciudadano

Claudio Rabinovitch crabinovitch@rionegro.com.ar


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