Hoy pedirán condenas para los dos acusados

Llegó el momento de los alegatos. La fiscalía y la querella hablarán de homicidio simple. Los abogados de los imputados podrían argumentar que hubo un "exceso en la legítima defensa" porque la víctima pegó primero.

Redacción

Por Redacción

NEUQUÉN (AN)- La fiscalía y la querella pedirán hoy que se condene a Jorge Altamirano y a Rafael Pichún como autor y partícipe, respectivamente, del asesinato de Richard Durán Soto y las heridas que sufrió su novia Azul Cano Gulini. Será al pronunciar los alegatos, en la última audiencia del juicio oral.

Los defensores de los imputados, por su parte, harán el último intento por instalar la duda en torno al hecho para atenuar su responsabilidad.

Ayer se cumplió la segunda jornada del juicio oral por el crimen ocurrido el 21 de enero de 2007 en la céntrica esquina de Rivadavia y Buenos Aires. Se caracterizó por los cruces entre los defensores Jorge Mena (de Pichún) y Jorge Larrea (de Altamirano) con el fiscal Rómulo Patti y el querellante Ricardo Cancela. Pusieron tanta energía en los contrapuntos que la audiencia se hizo por momentos desprolija.

Una de las discusiones más fuertes se produjo por el testimonio de Julio Cisterna, un canillita que observó un tramo de la discusión entre Durán Soto y su novia Azul, vio también la pelea entre Durán Soto y Altamirano previa al asesinato. Además se percató de la presencia en el sector de Pichún, quien está acusado de pasarle a Altamirano el cuchillo con el que fueron apuñaladas las víctimas.

Confundido por tantas preguntas, el testigo dijo primero una cosa, luego otra, después una tercera, y cada intento por pasar en limpio su declaración agregaba nuevas dudas.

El defensor Mena le recordó a Cisterna lo que había declarado en la instrucción a los pocos días del hecho y que quedó asentado por escrito. El abogado leyó varios párrafos y repitió con énfasis aquellas frases que le interesaba destacar. El fiscal Patti se opuso a ese método, y Mena salió del paso argumentando con toda naturalidad que tenía problemas para leer, y por eso repetía algunas frases.

Los puntos más controvertidos son dos: el tono de la discusión entre Durán Soto y Azul Cano (Altamirano dice que intervino en defensa de la joven, que había sido golpeada por su novio, cuestión que ella niega) y cuántas personas participaron de la pelea entre Durán Soto y Altamirano (el imputado dice que le pegaron entre varios, pero ningún testigo lo confirma, por lo menos de forma categórica).

Hay una tercera cuestión: al parecer Pichún le pasó el cuchillo a Altamirano envuelto en una franela naranja por lo que nadie vio el arma, aunque algunos testigos refirieron que era evidente porque «no colgaba como un trapo, sino que copiaba la forma del objeto que ocultaba». Una forma alargada y con punta, describieron.

Hoy declarará el último testigo y luego serán los alegatos. Si bien es seguro que la fiscalía y la querella pedirán condenas, no se sabe cuántos años de prisión reclamarán. Los familiares de la víctima han anticipado que no se conformarán con menos de 25 años, que es la máxima pena prevista para el homicidio simple.

En cuanto a los defensores, no sería extraño que argumenten un exceso en la legítima defensa, que tiene una pena sensiblemente inferior.


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