Imponen 13 años de prisión para Álvarez por el crimen del inquilinato de Neuquén
El hecho ocurrió en noviembre de 2013 en el edificio ubicado en avenida Olascoaga al 1000 de la ciudad de Neuquén.
JUDICIALES
NEUQUÉN (AN).- Claudio Martín Álvarez (38) fue condenado a 13 años de prisión por el asesinato de Víctor Ariel Barloa (21), ocurrido el 23 de noviembre del año pasado en un inquilinato de avenida Olascoaga al 1.000 en donde hubo una lluvia de balas, a matar o morir, entre tres personas.
La pena fue determinada por el tribunal conformado por los jueces Héctor Dedominichi, Alfredo Elosu Larumbe y Fernando Zvilling y responde a la misma solicitada por la fiscal que llevó adelante el caso y el juicio, Gloria Lucero.
Álvarez había sido declarado culpable del delito de homicidio agravado por el empleo de un arma de fuego en septiembre pasado, al término del juicio en el que el mismo imputado reconoció que mató a Barloa e hirió al dueño del inquilinato, César Darío Nieto (41), pero aseguró que en defensa propia.
Los jueces que lo condenaron consideraron que Álvarez había llevado el arma fatal con la que Barloa recibió once disparos, dos de ellos que lo impactaron por la espalda, cuando ya estaba tendido en el piso.
En tanto que su defensor, Gustavo Palmieri, insistió en que Álvarez fue atacado y en un forcejeo fue que le arrebató el arma a Barloa.
Según quedó probado en el juicio el 23 de noviembre de 2013, poco antes de las 4 de la tarde, Álvarez llegó al inquilinato de la familia Nieto. Allí estaba alojado Barloa, un amigo de esa familia que acaba de llegar de Mendoza.
Desde el exterior de la vivienda Álvarez apuntó con un arma de fuego al hijo de Nieto y lo forzó a ingresar al inquilinato por un pasillo. Fue allí que se encontró con Nieto y su esposa, y tras un forcejeo Nieto recibió un disparo en la pierna.
Tras ello Álvarez intentó darse a la fuga pero se topó con Barloa y se trenzó a tiros. En esa lluvia de balas Álvarez recibió un disparo en el abdomen pero Barloa tuvo 9 heridas en distintas partes del cuerpo que no eran fatales. Los dos disparos letales lo recibió en ese momento, estando caído y de espalda.
Si el crimen fue tan violento como complejo, ya que se relataron enfrentamientos a los tiros, entre las partes, más complejo aún fue el hecho de que dos meses y una semana después de este crimen, a fines de enero, Nieto fue asesinado en Mendoza.
La vinculación de ambos crímenes es evidente, y tiene como segundo punto en común que Nieto, al igual que Barloa, recibió más de media docena de disparos.