¿Improvisación o planificación?

La pesificación ya fue. El gobierno permite ahorrar en dólares a personas que puedan justificarlo.



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¿Improvisó el gobierno con la devaluación del peso, como machacan los que objetan el rumbo en zig zag de la autoridad económica? ¿O hay una decisión política de la presidente Cristina Fernández, frente al fracaso del cepo a la divisa norteamericana y el relajamiento fiscal enlazado con la emisión monetaria y el festival de subsidios? Mañana será un día clave. De una semana decisiva. De meses cruciales en los que se tratará de impedir que la inflación se desboque y lograr que las discusiones paritarias tengan un punto de encuentro razonable para aventar peligros no menores: falta de competitividad externa y pérdida de empleos internos. Hay incógnitas e incertidumbres. Tras su vuelta por cadena nacional (anunció una ayuda de 600 pesos mensuales, a cambio de una contraprestación, para un millón y medio de jóvenes que ni estudian ni trabajan), Cristina se fue a la cumbre de Celac, en La Habana. Confió el timón de la tormenta doméstica al jefe de gabinete, Jorge Capitanich, el ministro Axel Kicillof y el titular del Banco Central, Juan Carlos Fábrega. En los días previos, tras los acuerdos parciales en el Ciadi, ordenó avanzar en la regularización de la deuda con el Club de Paris y con los fondos buitres que pleitean en Nueva York. El objetivo: despejar la desconfianza por los nubarrones con rayos y centellas que traban las inversiones y los flujos de capitales. Pero el shock, en los que no faltaron versiones conspirativas que involucraron a una petrolera, lo aplicaron Capitanich y Kicillof, al comunicar que desde este lunes se permitirá ahorrar en dólar a las personas físicas con ingresos declarados ante la AFIP, a un valor que rondaría los 10 pesos por unidad. “Es un tipo de cambio consistente. Los que lo llevan a 11, 12 o 13 pesos por dólar (precio del dólar ‘blue’ o ilegal), cristalizan un ataque especulativo contra la sociedad. Son los mismos que desindustrializaron el país en los ´90”, denunció la ministra Débora Giorgi. “Era un demanda de la sociedad. Seguramente, los primeros días habrá una presión muy grande en los bancos, pero se logrará la estabilidad al cabo de 4 o 5 semanas. Es una pulseada que el gobierno deberá ganar frente a los intentos desestabilizadores”, abundó el diputado Roberto Feletti, quien adelantó que se conocerán medidas complementarias en los próximos días. Las serias dudas sobre la reacción a la atenuación del cepo, las expusieron entre otros Roberto Lavagna (“corren detrás de la pelota, ojalá que sirva para salir de la idea del control policial y concentrarse en el problema de fondo, la inflación”), Domingo Cavallo (vaticinó que al gobierno le saldrá “el tiro por la culata” y seguirá perdiendo reservas) y Martín Lousteau (“están totalmente perdidos, activaron una bomba de tiempo”). Fuentes de la Rosada consultadas por “Río Negro” aseguraron que Cristina, consciente de la nueva realidad y sin abandonar sus metas, resolvió ubicar al dólar en una valor apetecible para que los exportadores liberen sus mercaderías y se pueda transitar luego con una administración ordenada, como hizo en su momento Néstor Kirchner, entre 2003 y 2007. “Sí, al principio se seguirá achicando lo acumulado en el tesoro nacional. Pero habrá que aguantar. El Central tiene casi 30 mil millones de dólares y no se puede achicar si alguien compra 5 millones (por José Aranguren, de Shell). Ahora, la apertura este lunes será con los controles que se hacen en cualquier país serio”, avisaron. En tal sentido, Kicillof avisó que se permitirán compras solo con fondos debidamente justificados y anticipó que hay disposición a enfrentar a sectores financieros en defensa de los salarios y “precios cuidados”. “El mercado negro no le impuso nada a Cristina, que hizo una lectura correcta y ahora deberá concentrarse en el gasto fiscal y en abordar la inequidad que entrañan las tarifas subsidiadas de luz y gas en la ciudad de Buenos Aires y en cordones ricos bonaerenses”, aventuraron las voceros consultados. Habrá, en paralelo, un llamado a la mesura a patrones y obreros para que no superen para este año una pauta salarial del 30%, aunque se admitirán en una cláusula, revisiones periódicas cada 6 o 9 meses. Se procurará, igualmente, sellar alguna suerte de tregua con los medios de difusión críticos, por más que ello parezca hoy un sueño imposible. En pos de aquietar los ánimos y procurar pacíficamente a la renovación de 2015, se afana el papa Francisco, quien hace unos días recibió en el Vaticano al expresidente Eduardo Duhalde. Desde mañana, el gobierno intentará anclar un nuevo tope al dólar. Una de sus misiones será impedir que la sustancial devaluación se traslade a los productos de primera necesidad. Las remarcaciones, en las últimas horas, funcionaron a pleno. “Vamos a dar lucha. Pediremos la ayuda de gobernadores, intendentes, organizaciones y ciudadanos”, se plantó Kicillof. Vendrán jornadas agitadas y complejas.

de domingo a domingo

arnaldo paganetti arnaldopaganetti@rionegro.com.ar


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