Improvisaciones sobre unos bolsillos flacos

Los tristes episodios del jueves en el Congreso Nacional son un recordatorio de la dimensión de los desafíos que enfrenta la Argentina.

Lo que se debate en Diputados es sólo el primer paso de una agenda de reformas que -más allá de su valoración objetiva- propone armonizar la economía argentina con los estándares globales. El apartado económico del programa “volver al mundo”. Asistimos apenas al comienzo de ese plan. En estas horas se está discutiendo su capítulo tributario y fiscal, que ha sido consensuado con 23 provincias, en buena medida beneficiarias de esos cambios. Ni siquiera ha sido abierto el debate sobre la reforma integral del sistema previsional, propuesta por la llamada ley de reparación histórica. Y mucho menos la reforma laboral, que cuenta con el apoyo intermitente de un sector de los gremios peronistas.

Se trata de una agenda impuesta por un nuevo tipo de revolución permanente: la revolución tecnológica. Sigue recomendaciones de la OCDE, el club donde desea ingresar el presidente Macri, y de los organismos multilaterales de crédito con márgenes de maniobra estrechos. Su adaptación en la Argentina se traduce en un programa moderado de reformas cuya implementación demandará como mínimo lo que queda de este mandato presidencial. Si no uno más .

Con todo el edificio aún por construir, el gobierno decidió sin embargo plantar sus fundamentos en una iniciativa polémica: un cambio en la fórmula de actualización de las jubilaciones. Sostenida hasta ahora en la evolución de la recaudación y los salarios, propone que esa actualización se calcule básicamente en función de la inflación. Las dos fórmulas son de poca consistencia y no garantizan una recomposición de los haberes. La nueva sin embargo da algo por seguro: 100 mil millones de pesos menos en los bolsillos flacos de los jubilados.

Es un tropiezo con la misma piedra. El gobierno ya había ensayado en febrero una corrección en la base de cálculo de las jubilaciones. Buscaba enmendar un error de la ANSES que mejoraba en proporción mínima los haberes. La modificación prometía un ahorro silencioso de casi 3.000 millones de pesos en las cuentas públicas. La decisión recogió un rechazo generalizado y el gobierno debió dar marcha atrás. Se insistió entonces en que hubo fuertes reproches del presidente Macri al equipo económico.

En esta ocasión el gobierno buscó otra manera de bajar el ruido del recorte. Propuso que los recursos fueran destinados a financiar el programa fiscal de las provincias y junto con otras promesas obtuvo a cambio el apoyo de los gobernadores. El compromiso alcanzó para que se aprobara con cambios en el Senado, gracias en buena medida a la colaboración de Miguel Pichetto. Una semana más tarde se estrelló con un escándalo en Diputados y abrió una crisis al interior de la coalición de Cambiemos con epicentro en Elisa Carrió. Aún no ha sido saldada.

Aquello mismo que llevó a apurar su convocatoria fue lo que frustró la sesión en Diputados: la progresiva pérdida de consenso. El gobierno no advirtió que el proyecto de recorte en las jubilaciones demandaba otro abordaje. Y sobrestimó el compromiso de los gobernadores y su capacidad de direccionar el voto de los diputados. La nueva composición de la Cámara aún es misteriosa. Allí no hay un Pichetto y el peronismo aún con sus ambiciones de sellar un interbloque, acentuó su fragmentación. El Frente Renovador de Sergio Massa aparece como una pieza suelta: su primera alianza táctica después de las elecciones ha sido sellada con los espacios más radicalizados de la Cámara. El kirchnerismo, un bloque en declinación, terminó fortalecido. Hoy está asimilado a una expresión de la izquierda dura.

La compensación anunciada el viernes tras la convocatoria urgente de un grupo de ocho gobernadores desnuda aún más las improvisaciones que rodean al proyecto. Ese remedio había sido sugerido por voces del oficialismo hacía tiempo y terminó siendo la promesa con la que Carrió dio por caída -hasta donde se sabe por iniciativa propia- la sesión. ¿Fiscal también de las decisiones económicas?

La violencia dentro y fuera del recinto significa un precedente peligroso. Es en situaciones como estas cuando conviene mirar al pasado. Todos.

El gobierno ya había ensayado en febrero una corrección en la base de cálculo de las jubilaciones. Prometía un ahorro silencioso de casi $3.000 millones. Fue rechazada.
El remedio fue el mismo que prometió Carrió cuando dio por caída
–hasta donde se sabe por iniciativa propia– la sesión. ¿Fiscal también de las decisiones económicas?

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