Imre Kertész reflexiona sobre la opresión

El escritor húngaro tuvo que trasladar el escenario de su novela "Un relato policíaco" a Latinoamérica para que ésta pudiera pasar los fil



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El premio Nobel explica la caída de un hombre en la indiferencia moral y en el empobrecimiento definitivo del alma.

BUENOS AIRES, (Télam).- A partir del testimonio de un miembro de la policía secreta de un país latinoamericano no precisado, el escritor y Premio Nobel de Literatura húngaro Imre Kertész reflexiona en su novela, “Un relato policíaco”, sobre las políticas represivas que imponen las dictaduras para disciplinar a los individuos.

¿Cómo se implica el ser humano en la maquinaria de una dictadura y llega a asimilarla como una instancia “necesaria y natural”? Al igual que el autor norteamericano Jonathan Littell en su polémica obra “Las benévolas”, Kertész elige centrarse en la perspectiva del verdugo y no en la de la víctima. Y si “Las benévolas” -ganadora del Premio Goncourt y el Gran Premio de la Academia francesa- está protagonizada por un ex oficial nazi de las SS que narra su implicación en el genocidio judío, “Un relato policíaco” se centra en un miembro de la policía secreta de un país no determinado que está próximo a ser ejecutado.

Kertész elige poner el acento en los procesos psíquicos y sociales que condujeron al policía a participar en el exterminio de un grupo de personas, a la vez que indaga sobre la naturaleza del crimen de Estado.

Con economía de recursos y cierta frialdad, el autor húngaro explica la caída de un hombre en la indiferencia moral y en el empobrecimiento definitivo del alma, al tiempo que ofrece pautas para entender la época actual.

Nacido en Budapest en 1929, Kertész tenía 15 años cuando fue deportado al campo de concentración de Auschwitz-Birkenau.

Un año después fue liberado del campo de exterminio de Buchenwald, pero tuvieron que pasar otros quince años hasta que comenzó a trabajar en la novela “Sin destino” (1975), considerada una de las obras más reveladoras sobre el Holocausto.

Kertész también es autor de “El fracaso” (1988), “Un instante de silencio en el paredón” (1998) y “Kaddish para un niño no nacido” (2001), así como el “Diario de la galera” (1992) y el diario “Yo y el otro” (1997), escrito el mismo año que se alzó con el premio Nobel de Literatura.

El escritor aclara en el prólogo de “Un relato policíaco” que la historia nace como una especie de relleno, para la publicación de otra novela: “A principios de la primavera de 1976 acabé mi novela 'El buscador de huellas' y la entregué, como correspondía, a una editorial del Estado”, re

lata.

“Difícilmente podía obrar de otra manera, puesto que en la Hungría de aquel entonces sólo existían las editoriales de Estado”, evoca el autor y acota: “Un relato policíaco' era una vieja y fugaz idea mía, con la que había jugueteado y que luego olvidé, mientras escribía 'Sin destino”.

¿Cómo logró publicar un relato sobre la opresión del Estado en una dictadura que llegó al poder por medios ilegales? Kertész cuenta que decidió no renunciar a la trama “escalofriante”, pero sí trasladar el escenario de la narración a un país sudamericano imaginario.

“Un relato policial”, recién editado por Acantilado, ofrece el testimonio en primera persona de Antonio Rojas Martens, un policía que se enfrenta a una condena a muerte por su participación en la tortura y asesinato de un grupo de presos políticos en el marco de un régimen dictatorial.

El escenario de la historia es justamente un país de América latina que no aparece determinado y que opera como el recurso para evitar la censura impuesta por la dictadura húngara. A lo largo de la narración, el protagonista revela cómo, a pesar de no estar de acuerdo con los procedimientos aplicados por sus compañeros, decide formar parte de una maquinaria deshumanizada e inmoral que impone el terror para lograr el disciplinamiento de la población.

Tal como las novelas anteriores de Kertész, “Un relato policíaco” sobrevuela reflexiones sobre su propia vida, sobre el destino, la libertad y la angustia de sobrevivir en un sistema que a veces roza lo inmoral.


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