Independiente y la (i)rrealidad





juan mocciaro

jmocciaro@rionegro.com.ar

La historia de los últimos tiempos de Independiente es la historia de los últimos tiempos del fútbol argentino.

Como River hace dos años, nunca se tomó en serio la posibilidad de irse a la B Nacional y cuando lo hizo ya fue demasiado tarde.

Esto no significa dar por descendido a Independiente, pero ya es tarde para asumirlo. La realidad les estalló en la cara y a partir de ahora todo será azaroso.

“No veo ninguna posibilidad de descenso”, aseguraba Javier Cantero, el presidente del club, en los primeros días de septiembre del año pasado, cuando todo estaba por hacerse e Independiente estaba igual que ahora, en descenso junto con Unión y San Martín.

Tampoco Américo Gallego lo consideró en aquellos días de septiembre, cuando recién había asumido como entrenador: “Nunca les dije que íbamos a pelear para salvarnos del descenso. Les dije que estábamos para pelear arriba. La palabra campeón siempre está en mi mente. (…) El único responsable por los resultados voy a ser yo”. De todo, sólo lo último se cumplió inexorablemente.

Sólo Daniel Bertoni, una gloria en serio del Rojo, asumió la verdad a tiempo: “Hay grandes posibilidades de que nos vayamos a la B”, dijo a fines de agosto del año pasado, días antes de la llegada del Tolo.

Cantero argumentó que sólo escuchó a los hinchas cuando fue a buscar a Gallego para reemplazar al cesanteado Cristian Díaz. ocho meses después, lo echó “para descomprimir”.

¿Acaso no era Gallego el entrenador indicado para este momento? ¿El único capaz de sacar a Independiente adelante? Evidentemente no lo era porque Gallego llegó más por el realismo mágico de los dirigentes y de los hinchas que por cualquier razón deportiva. ¿Importa quién asuma ahora?

río suelto


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