“Indignados” vuelven a manifestarse frente al Congreso español

Al menos unas 200 personas recibieron con silbidos a los legisladores cuando ingresaban al recinto. Pasaron la noche en el lugar esperando la llegada de los diputados. Se expresaron con consignas del tipo “Fuera, fuera” o “Esta crisis no la pagamos”.



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ESPAÑA

Manifestantes del movimiento de los “indignados” recibieron hoy con silbidos, abucheos y gritos a los diputados españoles que asistían al Parlamento en una jornada en que se inició el debate de la reforma de la negociación colectiva impulsada por el gobierno. El grupo de unos 200 indignados, que pasaron la noche acampando en las cercanías de la Cámara Baja, se atrincheraron esta mañana detrás de unas vallas fuertemente custodiadas por la policía para desde allí “saludar” a los parlamentarios con gritos de “Fuera, fuera”, “No nos representan” o “Esta crisis no la pagamos”. La protesta transcurrió de forma pacífica ya que los manifestantes permanecieron detrás del cordón policial ubicado a unos 200 metros del Congreso de Diputados, desde cuyo patio podían escucharse sus gritos. Bajo una gran pancarta con la palabra “Respeto” que atravesaba la calle donde estaban concentrados, los indignados se limitaron a gritar, aplaudir y silbar a los políticos españoles y unas horas después abandonaron el lugar para dirigirse a unos juzgados para apoyar a unos jóvenes detenidos en abril en una manifestación. Entre los lemas que llevaron al Congreso podían leerse carteles que decían: “No es crisis, es estafa, “Tu botín, mi crisis”, “Llenan su bolsa vaciando bolsillos”, “Game Over” o “Respetad los derechos laborales”. Ante la protesta, el presidente del Congreso, el socialista José Bono, sostuvo que los indignados también tienen que escuchar “por inteligencia” a los políticos. “Que malo será el día que pensemos que nuestra voluntad es ley”, dijo en declaraciones a RNE (Radio Nacional de España). Bono recordó a los manifestantes que el Código Penal establece como delito “manifestarse a las puertas del Parlamento mientras hay Pleno” y también “increpar a los diputados”, aunque remarcó que no se produjo ninguna circunstancia “que nos deba inquietar”. Los indignados rechazan el proyecto de negociación colectiva impulsado por el gobierno del presidente José Luis Rodríguez Zapatero porque consideran que otorga a la dirección de la empresa las decisiones salariales y de movilidad empresarial. También rechazan la propuesta de contrato único con indemnización de 20 días y ligar salarios con productividad, entre otras medidas de la reforma laboral. Los reclamos de los indignados no se quedaron fuera del Congreso, ya que el diputado de Esquerra Republicano de Catalunya (ERC) Joan Ridao le preguntó al vicepresidente primero y candidato socialista a las elecciones generales, Alfredo Pérez Rubalcaba, si estaba de acuerdo con que había que atender algunos de los reclamos. Rubalcaba respondió “los problemas en democracia se resuelven con más democracia. Hay que respetar a la gente que se manifiesta pacíficamente, pero no hay que instrumentalizarles, no demonizarles pero tampoco regalarle los oídos”. La nueva protesta tiene lugar a una semana del bloqueo al Parlamento regional de Cataluña en la que se produjeron incidentes de violencia aislados que fueron rechazados por los partidos políticos y motivaron la apertura de un proceso judicial. Los indignados, que el pasado domingo sacaron a la calle a más de 200.000 personas en toda España, se plantean convocar una huelga general para octubre al margen de los sindicatos mayoritarios, a los que acusan de llevar tres décadas permitiendo reformas que favorecen la precariedad laboral. Télam.-

AP.-


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