Inédito pedido por dos muertes

Es contra un conductor que embistió a dos hermanitos con un auto en Bariloche



SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Los jueces de la Cámara Segunda del Crimen podrían imponer el máximo de la pena para el homicidio culposo a Boris Ayacán Ojeda, el conductor que el pasado 20 de abril embistió y mató a los hermanitos Elías y Adriana Colitripay, de 3 y 4 años de edad.

La posibilidad de sentar el singular precedente surge del nuevo texto del artículo 84 del Código Penal -sancionado más de un año- que fijó una escala penal de seis meses a cinco años e inhabilitación por cinco a diez años al responsable de un homicidio culposo. El pedido de la pena máxima para Ayacán Ojeda lo propició la abogada de la familia Colitripay porque entendió que el imputado conducía ebrio y a gran velocidad un Renault 12 en deplorable estado de conservación.

Hasta el 28 de octubre de 1999 el mismo delito se castigaba con penas de seis meses a tres años de prisión, incluso frente a la multiplicidad de víctimas, lo que favorecía que el cumplimiento fuera en suspenso, en casi todos los casos.

Este es el tercer accidente de similares características y resultados, provocado por personas ebrias, que conducían a gran velocidad y en vehículos con funcionamiento deficiente.

El 10 de octubre de 1995 Oscar Soto Sereseda conducía por las calles del barrio San Francisco III el viejo Chevy de Reinaldo Urrutia Zambrano, quien instruía al primero en el manejo del auto, que circulaba sin frenos y con las cubiertas en mal estado. A alta velocidad invadieron la acera, atropellaron a Nelly Noemí Campos y a su hijo Maximiliano Mena, de 3 años, y luego embistieron la vivienda de madera de la familia Saavedra llevando sobre el capó a las víctimas. Las heridas recibidas hicieron que el niño falleciera en forma instantánea, mientras que la mujer falleció en el hospital. Primero calificaron al hecho como homicidio simple, pero terminaron condenando a tres años de prisión efectiva a Soto Sereseda, quien cumplió ocho meses en la alcaidía. También lo inhabilitaron para conducir por diez años y lo condenaron a pagar 300 mil pesos de indemnización. Urrutia Zambrano, en cambio, logró la excarcelación después del accidente y habría conseguido escapar a Chile.


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