Inician la demolición de un conventillo donde viven tres familias

La vieja estructura está ubicada en el barrio La Sirena



NEUQUEN (AN).- El dueño de un conventillo del barrio La Sirena de esta ciudad inició la demolición de la vieja estructura a pesar de que allí viven tres familias, una de ellas compuesta por un matrimonio con nueve hijos. Violeta Butiérrez contó que desde hace tres meses el acoso del dueño de las habitaciones ha sido implacable y que incluso se mostró con armas en el patio del conventillo, ubicado en Ceferino Namuncurá al 2664 de esta ciudad.

"No tenemos adónde ir, hoy dos personas de la provincia nos dijeron que nos van a conseguir una casilla en el barrio Belén, no tenemos luz ni agua porque el hombre cortó los servicios", contó Violeta a este diario.

"Tuvimos miedo de que se nos caiga la casa encima, le pedimos que paren la demolición", explicó con el menor de sus hijos en brazos. De los nueve chicos, el menor tiene once meses y el mayor 16 años.

Jorge Salas, el presidente de la comisión vecinal de La Sirena, comentó que ayer un funcionario del Instituto Provincial de la Vivienda y Urbanismo (IPVU) le garantizó a Violeta que mañana dispondría de la casilla en el barrio Belén, uno de los asentamientos precarios del oeste neuquino.

Salas explicó que el funcionario es Juan Carlos Iyera quien fue acompañado por Pedro Palacios, del ministerio de Desarrollo Social de la provincia. "Tenemos el compromiso de estas personas, no podemos permitir que esta familia quede en la calle, todo ha sido muy agresivo y ellos han pasado un invierno muy difícil", sostuvo el representante de la vecinal.

El conventillo es una construcción muy precaria que está en ruinas sobre cuyo terreno el propietario tiene otros planes. Allí llegaron a vivir hasta cinco familias, de las que ahora quedan tres. Por ellas, el propietario cobra entre 70 y 100 pesos. Según comentó Salas, las personas que viven en ese lugar no tienen muchas oportunidad de encontrar otra cosa, a pesar de las ruinosas condiciones del inmueble.

"Hoy estuve en la comisión vecinal y este hombre vino y le gritó a los nenes, ellos no tienen la culpa y están asustados", sostuvo Violeta Butiérrez quien explicó que su marido estaba trabajando cuando se produjo el incidente.

Salas dijo que la demolición puso en riesgo sobre todo a la familia de Violeta "estamos hablando de una construcción de adobe y barro", detalló.


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