Injustificable



Bastonazos en los pies, trompadas y patadas mientras están esposados; golpes en la espalda, la cara, la cabeza y la ingle, son algunas de las torturas experimentadas por los internos de la mayor cárcel provincial a manos de los policías que los custodian.

A pesar de los "no me consta" del ministro de Seguridad Luis Manganaro, lo que ocurrió en la U 11 está consignado en un informe oficial de la Justicia y no fue un hecho aislado: 41 internos sufrieron los castigos.

La semana pasada fueron las intimidaciones y amenazas a estudiantes secundarios y esta le tocó el turno a las vejaciones a los presos de la U 11, ¿qué está ocurriendo con la Policía?

En alguna medida, lo ocurrido en la U 11 es atribuible a la falta de un servicio penitenciario especializado en el tratamiento de los internos. El delito se ha multiplicado, los centros de detención no dan abasto y los encargados de cuidar a los presos no están formados para hacerlo.

Sin embargo nada puede justificar lo injustificable. Los castigos a los presos no son nada nuevo, frecuentemente trascienden denuncias sobre represalias luego de motines y fugas. Sólo que esta vez la magnitud y extensión de lo ocurrido superó todo lo conocido.

Es necesario decirlo, los graves hechos en los que se ha visto involucrada la policía provincial guardan relación también con la conducción política que tienen.

"Voy a ir a los barrios marginales de la mano de la policía (...) y a los delincuentes los vamos a sacar a patadas en el c...", dijo no hace mucho, el gobernador Jorge Sobisch. Todavía resuenan veladas amenazas hacia los protagonistas de las luchas sociales pronunciadas por Manganaro ante la plana mayor policial. También su apreciación de que "la policía hizo lo que tenía que hacer" durante la represión en el barrio Confluencia donde perdió un ojo el joven Víctor Guíñez.

Héctor Mauriño

vasco@rionegro.com.ar

  Nota asociada: Allanaron la Unidad 11 y le pegaron a un preso mientras una fiscal realizaba una inspecció  


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