'Invasión Trucha', de Nueva York a Nahuel Huapi

Hace un siglo, el piscicultor John W. Titcomb estudiaba la región para el primer envío de embriones de salmónidos que fundaron el paraíso de los pescadores.





En esta semana de hace 100 años, un piscicultor norteamericano iba camino del Nahuel Huapi a preparar la llegada de los primeros embriones, operativo que podría haberse llamado Invasión Trucha. Tuvo éxito, y el próximo 19 de enero se cumplirá un siglo del embarque en Nueva York de las ovas de esa silenciosa invasión norteamericana. Arribaron en carro al lago Nahuel Huapi el 4 de marzo de 1904.

El viaje total fue récord de supervivencia de ovas -medido en distancia y condiciones adversas- según el Bureau Fisheries del Ministerio de Agricultura norteamericano. Las claves del registro se sustentaron en el diseño de las cajas portadoras y los cuidados en la travesía.

Estibadas a bordo en el frío invierno neoyorquino, las cajas viajaron a Inglaterra por falta de línea marítima directa, y luego atravesaron la tórrida zona ecuatorial rumbo al verano sudamericano.

Las preparativos los estableció el piscicultor jefe del Bureau, John W. Titcomb, un norteamericano de origen sueco que contrató en 1903 el Ministerio de Agricultura argentino.

 

Titcomb encargó el diseño de las cajas y transfirió el cuidado al piscicultor E. A. Tulián, que viajaría con los embriones. Titcomb se adelantó. Llegó a Buenos Aires y siguió a la Patagonia a estudiar las aguas y condiciones ambientales para decidir las especies a encargar telegráficamente a los Estados Unidos. También publicaría esos informes que transcribieron los diarios y apuntalaron sus conferencias. La que brindó el 16 de octubre de 1904 -cuando el operativo «invasión trucha» se había cumplido- resultó una despedida con proyecciones luminosas. Titcomb -que retornaba a los Estados Unidos y se valió de un intérprete- fue atentamente escuchado por el presidente Julio A. Roca y su ministro de Agricultura Wenceslao Escalante.

Cuatro años después Titcomb presentó su trabajo «Fish-cultural in the United States» en el 4° International Fishery Congres reunido en Washington del 22 al 26 de setiembre de 1908. Fue impreso (1910) solamente en inglés y alude a la experiencia del año 4. La llamó «Argentine case» y atribuyó el éxito del traslado al desarrollo de cajas especiales de frío que ilustró con dibujos de corte y plano de las mismas (el segundo dibujo ilustra esta página).

Estos pequeños contenedores tenían paredes y compartimentos de madera terciada, láminas de zinc, bandejas superpuestas para las ovas, y celdas laterales para hielo con aislamientos especiales.

Medían 3 pies y 6 pulgadas de largo, 2 pies de ancho y no más de 30 pulgadas de alto. Las celdas para hielo no superaban las 3 pulgadas de ancho y el informe «Fish-cultural…» abundaba en detalles técnicos.

Antes de analizar el viaje de la truchas -dos veces trasatlántico- hasta el puerto de Buenos Aires y Nahuel Huapi, conviene seguir los rastros del piscicultor Titcomb, en búsqueda de aguas y terreno para el criadero.

Las mejores pistas de las hemerotecas están en El Diario de Láinez, en algún expediente de archivo y en la obvia colección de boletines del Ministerio de Agricultura (el informe Titcomb al 4° Congreso de Piscicultura de Washington se rescata en la Biblioteca Nacional).

 

Llegada a Neuquén

 

Se presume que alrededor del 22 de octubre de 1903 el piscicultor Titcomb abordó el tren en Constitución. De sus pasos desde los andenes de la estación Neuquén abunda información en su nota del 1° de marzo de 1904 a Ronaldo Tidblon, jefe de la división ganadería del Ministerio de Agricultura, publicada bajo el título «Introducción de salmonoides en los ríos y lagos del Sud» (boletines, año 1904, Tomo 1, pág. 107). De ese texto para «informar a Ud. sobre investigaciones practicadas en el Territorio del Neuquén…» se extraen datos interesantes. «Partí el 26 de octubre de 1903 del Neuquén y empleé 19 días en llegar a Nahuel Huapi», lentitud provocada por justificados detenimientos. Basaban las indagaciones en las que «…coleccioné ejemplares de la vida acuática del Limay en Arroyitos y en arroyo Comaio (sic) pero no encontré aguas adecuadas para incubación de los huevos salmonoides…».

No haría falta aclarar que en el Nahuel Huapi y su región -donde el paisaje lo atrapó a partir del 15 de noviembre-, su auxilio, guía y proveedor, sería el texano Jarred Augusto Jones, conocido como Juan Jones. Lo acompañó a extender «las investigaciones sobre varias secciones del lago y de sus afluentes y de los… más cercanos del Limay. Visité e investigué asimismo el lago Traful», obteniendo piezas de la fauna acuática autóctona. El informe abundó en ex

tensas precisiones sobre los alimentos disponibles para las truchas a hospedar (de mojarras en adelante: camarones, cangrejos, caracoles, larvas y otras especies), y señaló a sus enemigos. Examinó 60 estómagos de pejerreyes adultos y los de unas 300 percas.

En un gran pejerrey encontró cáscaras enteras de 19 caracoles, pero no peces enteros. Advertía que la perca (la consideraba muy voraz e «impropiamente conocida como trucha del río Negro»), el bagre y la anguila, comen los huevos de otros peces. La indagación incluyó verificar la calidad, pureza y temperatura de las aguas.

Finalmente buscó un lugar para incubación y otro más apropiado para criadero. «El sitio elegido está próximo a la fuente de un ojo de agua (vertiente) que produce en todas las estaciones del año de 400 a 500 litros de agua por minuto con una temperatura invariable de 8 a 9 grados centígrados». Fue la más fría que encontró «favorable para incubación de huevos que hayan permanecido embalados en hielo durante 40 o 50 días como necesariamente ha de suceder con los huevos que se traigan de Norteamérica».

Consideró este criadero como temporario porque el vertedero era insuficiente para la crianza extensiva de los peces».

Ese criadero inicial «está situado a poca distancia de la desembocadura del lago Nahuel Huapi del lado sur del río Limay y en terreno arrendado al señor Benito Boock quien hace cesión del uso de las aguas y las tierras en que está establecido el criadero». Allí, Titcomb dirigió la construcción de «una casilla de poco costo» de 20 pies de ancho por 30 de largo y dejó listos «12 cajones (por bateas) de incubación a través de los cuales corren las aguas…» que medían 12 pies de largo sobre 13 pulgadas de ancho para los «huevos de salmón y de trucha que se esperan recibir…» y que se completó con «una batería Mc Donald para la incubación de un millón de White Fish».

Para el criadero de extensión, sugirió hacerlo al Norte del Limay «en terrenos pertenecientes al señor Juan Jones» en algunos de los manantiales y abundantes cursos de agua como uno «llamado arroyito Jones». Recomendaba estudiar mejor el arroyito indicado antes de construir los criaderos, aunque señalaba que «el señor Jones ofrece desinteresadamente el uso de las tierras de su propiedad para las operaciones del presente año». El largo informe sobre las especies recomendadas eran White Fish, truchas de lago, de arroyo, arco iris, salmón de agua dulce, del Atlántico, Quinnat y Lomo Azul.

A mediados de diciembre de 1903, la labor de Titcomb parecía concluida. «Regresé de Nahuel Huapi a Neuquén en un pequeño bote -apuntó Titcomb en su informe y pude de esta manera recorrer todo el curso del Limay y conocer sus afluentes. Encontré que todas las aguas son pura y claras, de baja temperatura aún … en el verano y contiene gran abundancia de alimentos favorables a la introducción de salmonoides».

• Perforadora busca agua. Desde Comodoro Rivadavia se difundió en los primeros días de noviembre de 1903: el jueves 29 de octubre comenzó la recién arribada perforadora la búsqueda de napas de agua potable. La operaba un tal Clarke, supervisado por el ingeniero Cassullo.

• Palos para Ricchieri. En varios diarios de esos días, se criticó al Ministro de la Guerra (La Prensa del viernes 30 de octubre de 1903, por «prohibir a los oficiales que desterró aquí (Las Lajas) su regreso a la escuela». Habían cuestionado los ascensos, pero «el ministro les corta por completo su carrera, por cuanto es aquella instrucción el mínimum de los conocimientos exigidos para los ascensos».

• Supresión de aduanas. La supresión de aduanas de la cordillera Sur, aconsejada al poder Ejecutivo por el interventor al Neuquén Carlos E. Gallardo, tuvo ecos diferentes. Según La Prensa del 31 de octubre de 1903, en Las Lajas, «el comercio recibió muy bien la noticia». Entraban productos baratos desde Chile pero «los estancieros, en cambio se perjudican porque se ha ordenado el retiro de la cordillera de las fuerzas del ejército…». Con poca policía comenzaron robos de haciendas de consideración.

• Reverendo boer en Nahuel Huapi. En esta semana, hace 100 años, llegó al gran lago el reverendo Vosters, «comisionado boer para lafundación de una colonia».

Según los diarios el reverendo admitió que los campos cercanos a la cordillera eran mejores que los de la costa y los de Sudáfrica (el país de los boer).

• Los que prefieren a Sarmiento. Simultáneamente, otros comisionados boers (Bakker y Nordi), en Comodoro Rivadavia, ponderaron las tierras de Colonia Sarmiento «y del litoral que se desprende de la alta planicie, extendiéndose hasta la costa, en un trecho de cinco leguas de ancho y tal vez veinte de largo».

(Continuará)

fnjuarez@interlink.com.ar


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