Invertirán en Bariloche 10 millones de pesos en un shopping

La chocolatería Del Turista encara una expansión. La obra empezará en octubre y terminará en el 2004.





SAN CARLOS DE BARILOCHE .- En tiempos de recesión e incertidumbre política algunos empresarios siguen apostando al crecimiento y desafían el riesgo invirtiendo en Bariloche y generando nuevas fuentes de trabajo.

Los propietarios de chocolates «Del Turista», Benito Secco y familia, mantienen la política de expansión iniciada hace varios años y la acompañan con una diversificación de rubros, hasta ahora afines, que en el futuro se ampliará a cines, entretenimientos y patio de comidas.

Esta iniciativa surgió de un estudio de factibilidad realizado por una consultora europea que estableció la carencia de una propuesta recreativa en la zona céntrica de la ciudad.

En base a esos resultados proyectan realizar una inversión de 10 millones de pesos para la construcción de 12.000 metros cuadrados que se destinarán a un moderno y céntrico shopping.

Antes de fin de año los Secco comenzarán a construir el centro comercial y de entretenimiento que se vinculará con los actuales locales de elaboración, venta y cafetería que dan a la calle Mitre.

La inversión inicial será de 4 millones y comenzará a plasmarse en los próximos meses, para finalizar en el 2002. Esta primera etapa se realizará con financiamiento propio. La segunda parte, que contempla una inversión de 6 millones, se concretará en el período 2002/2004 con financiamiento propio y externo a través del sistema bancario.

Sólo en la obra civil, el emprendimiento es uno de los mayores encarados por empresarios locales en los últimos años.

El proyecto diseñado por el estudio Falaschi-Volcoff prevé la construcción de 12.000 metros cuadrados sobre 3.000 de terrenos que comunican el local de Mitre con las calles Villegas y Moreno.

Bariloche tiene un centro de dimensiones reducidas y uno de sus mayores problemas es la dificultad para estacionar. Atendiendo a esa circunstancia el proyecto prevé la construcción de 150 cocheras con doble vía de circulación y una altura de 4 metros para permitir la operación de carga y descarga de camiones. Las obras se iniciarán en los terrenos que dan a Villegas, donde construirán un amplio patio de comidas con una capacidad para 250 personas, doce locales comerciales y cuatro microcines con capacidad para 144 espectadores cada uno. Los cines ocuparán la primera y segunda planta de la edificación y el acceso está previsto desde el interior del centro comercial.

La entrada y actividades sobre Moreno quedará para la segunda etapa del proyecto, tal vez porque Secco aspira a ampliar su emprendimiento con la adquisición de propiedades linderas.

Sobre este predio proyectan la construcción de cinco canchas de bowling, una calesita y un centro de entretenimiento infantil que se comunicará con la galería comercial y el patio de comidas.

El empresario calcula que una vez concluido el proyecto el shopping brindará trabajo a 200 personas y, salvo los doce locales previstos en el proyecto, piensa explotar la mayor parte de las actividades que se desarrollen.

En un primer momento existieron posibilidades para que inversores extranjeros participen de este proyecto. Sin embargo la familia Secco desestimó por diversas causas esta posibilidad.

La tradición del chocolate de Bariloche nació en 1947 con el sueño de un inmigrante italiano. Un tiempo después Benito Secco, cuñado del precursor que se inició en Italia en la profesión de bombonero, fundó la chocolatería «Del Turista» y comenzó a competir en el mercado con un producto que simboliza a Bariloche. Hoy Benito considera que la pastelería y los helados son también negocios rentables, hace unos años amplió su local central con una gran cafetería, y hace poco desarrolló una línea de bombones trufados.

Ahora el inquieto empresario se apresta para incursionar en la proyección de cine, los entretenimientos y la elaboración de comidas y servicio de restaurante.

Ilusiones y excepciones para proyectos lentos

A principios de 1997 se iniciaron las obras del llamado «megashopping» de la calle Onelli y se esperaba que antes que terminara ese año estaría construida la estación de servicio que lo integraba.

El proyecto promovido por el empresario local Mariano de Miguel incluye la construcción de 60 locales, 8 departamentos y 130 cocheras y recibió el respaldo de numerosos vecinos que ponderaban la reactivación económica y la generación de empleo que implicaba el emprendimiento.

El Concejo Municipal aprobó la modificación de la ordenanza que regula la habilitación de estaciones de servicio permitiendo que se exceptuara en este caso la distancia de 1.500 metros requerida entre ellas. Los concejales valoraron la propuesta de «integrar a la trama peatonal los espacios interiores de los edificios», con espacios verdes preservados bajo una cubierta traslúcida, y aceptaron bajo críticas que las obras no tuvieran un plazo de ejecución preciso. Se temía que se construyera sólo la estación de servicio, pero a más de dos años de las excepciones no se cristalizó la primera etapa del proyecto.

Algo parecido ocurre con la cobertura de piedra que debería concluir el Puerto San Carlos, el paseo de la escollera, la parquización y playa de estacionamiento y el recreo con espacios para prácticas deportivas.

Superados los desencuentros entre Emprendimientos Bariloche (la concesionaria), el municipio, Parques Nacionales y Turisur, no hay excusas ni avances.

Tal vez la rentabilidad no es la esperada porque Puerto Pañuelo aún sigue concentrando buena parte de las excursiones.


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