Irak: los árabes se sienten entre la espada y la pared

Por Ulrike Koltermann



Los países árabes se encuentran en estos momentos entre la espada y la pared. Ninguno quiere una guerra en su región, aunque apenas soporten al presidente iraquí, Saddam Hussein. Pero, por otra parte, tampoco desean tener problemas con Estados Unidos.

Esto es lo que hasta el momento ha impedido que haya una postura común árabe en vista de una posible guerra de Estados Unidos contra Irak, cuyos preparativos van a toda marcha.

Los gobernantes de los Estados del Golfo que se reunieron el pasado fin de semana en Qatar no lograron encontrar una postura conjunta.

El pequeño país desértico Qatar, anfitrión de la cumbre del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), vive una situación especialmente difícil: a unos 30 kilómetros de su capital, Doha, se encuentra la base militar estadounidense de El Udeid. Si se produjera una guerra, ésta sería dirigida desde allí.

Durante este mes, las tropas norteamericanas y británicas han estado realizando pruebas en la zona. Pero Qatar ha tenido que soportar fuertes críticas del mundo árabe por permitir la presencia de fuerzas extranjeras en su territorio.

Por ello, en la conferencia, el emir de Qatar, jeque Hamad bin Jalifa al Thani, se mostró manifiestamente solidario. "La participación en acciones contra Irak siempre es dolorosa", dijo. En referencia a la presencia militar estadounidense, subrayó: "En cuanto exista una estrategia unívoca de los Estados árabes, Qatar la asumirá".

Al fin y al cabo, este país no ha firmado ningún nuevo acuerdo militar con Washington, sino simplemente un protocolo adicional al pacto que rige desde la ocupación iraquí de Kuwait en 1990. (DPA)


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