Irrumpieron a caballo y a los tiros en una casa de Bariloche



SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Tres jinetes irrumpieron armados y a caballo en una vivienda del barrio Vivero Municipal, efectuaron disparos de arma de fuego y lesionaron a una mujer y a un menor.

El ataque tendría por objeto atemorizar y expulsar a los ocupantes de esa casa, a quienes los agresores calificaron de “usurpadores”, de acuerdo a los testimonios de vecinos.

El hecho ocurrió a las 22:30 del martes en mencionado barrio, ubicado al sur de los complejos de viviendas del IPPV y del barrio Arrayanes, cuando los jinetes aparecieron en la vivienda habitada en ese momento por dos mujeres y un menor y efectuaron disparos con una tumbera. Una de las mujeres resultó con una lesión que podría ser de arma de fuego, y el menor sufrió la fractura de uno de sus dedos, presuntamente al ser embestido por un equino.

Las damnificadas reconocieron a uno de los agresores y lo identificaron como Sandro Luengo, un hombre de aproximadamente 40 años con antecedentes y varias condenas que gozaba del beneficio de salidas transitorias y no regresó al Penal 3, donde cumplía la última sentencia.

Los otros jinetes no fueron identificados, pero las autoridades confían en detenerlos pronto, porque son muy pocos los hombres que todavía se movilizan a caballo en el Alto de la ciudad.

Antecedentes por graves delitos

Sandro Luengo no es un delincuente común. Ya cumplió varias condenas, todas por delitos contra las personas, y alguna por hechos tan graves como homicidio o lesiones gravísimas.

En 1992 lo condenaron a 12 años de prisión por el homicidio de un joven chileno de apellido Barcos, a quien asesinó a tiros y puñaladas en compañía de José Segundo Ibáñez, porque la víctima vivía con la ex mujer de éste, quien lo acusó de haber maltratado a su hijo en la celebración del Día del Padre.

Luengo gozaba de libertad condicional en 1998 cuando baleó a un muchacho y fue condenado a cinco años de prisión por producirle lesiones gravísimas. La víctima, Gustavo Díaz, de 17 años, recibió un disparo en la médula espinal y murió seis años después, tras una larga y penosa convalecencia, casi toda transcurrida en el hospital público, en la que sumó a la parálisis de sus miembros inferiores la amputación del brazo derecho y la pierna izquierda.


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