“ISSN y las chicanas privadas”
Ahora es el policlínico tal –y mañana la asociación profesional de donde sea– el que ha cortado la atención al ISSN, con lo cual siguen ahondando la crisis que repercute sobremanera en el propio afiliado y no tanto en el Instituto, que pareciera seguir de vacaciones seculares respecto de sus obligaciones. Según la página web oficial, el ISSN supera los 203.000 afiliados, con lo cual es por lejos la obra social más importante de la provincia. Dicho así no tendría demasiada relevancia, pero cuando se lo asocia al accionar de los prestadores privados de salud podemos apreciar claramente el interés en mantener esta relación que ya se asemeja bastante al síndrome de Estocolmo. Si esta relación va en perjuicio de los privados, ¿para qué siguen adelante? ¿Qué sentido tiene que mantengan un vínculo comercial con el ISSN, cuando en definitiva no les reditúa el beneficio que persiguen? Este negocio se fue montando en la medida en que la administración del Estado fue abandonando paulatinamente sus obligaciones constitucionales primarias (art. 134 y siguientes de la Constitución Provincial). Recuerdo cuando, a principios de los 70, llegaban semanalmente a Neuquén profesionales que rápidamente formalizaban su clientela y al cabo de un par de años largos ya obtenían importantes beneficios económicos. Florecieron, “como los hongos después de la lluvia”, clínicas, consultorios, laboratorios, etc.; mientras la salud pública veía esfumarse a muchos de sus profesionales tentados por las ganancias en el sector privado. Está muy bien que cada especialista busque su beneficio pero, como expresa el viejo dicho popular, “la culpa no es del chancho sino de quien le da de comer”, en este caso el gobierno provincial. Hemos llegado al siglo XXI repitiendo el eslogan, que no por mucho decirlo suena más verdadero, sobre el famoso sistema de salud de Neuquén, el que lamentablemente hace más de veinte años se ha ido por la alcantarilla. Para que nuestro ISSN funcione adecuadamente hay que tomar varias medidas de fondo, hacer cirugía mayor: a) que la obra social se separe de la caja previsional, como funcionaba antaño; b) que los administradores y los directores sean elegidos por los afiliados; c) que en cada cuatrienio, coincidiendo con el cambio de gobierno, una consultora externa audite ingresos y egresos de ambas para determinar si los fondos han sido depositados en tiempo y forma en las cuentas de la obra social y de la caja previsional respectivamente; d) que todos los mandatos de la conducción sean a término. Ninguno durará más de cuatro años, pudiendo ser reelectos por sólo un período similar y no habiendo mediado inconducta en la función. El ISSN no es propiedad del gobierno y sus fondos no se hallan disponibles para cuestiones ajenas a la normativa vigente. Es de los afiliados, que con nuestro trabajo y esfuerzo lo hemos sostenido y hecho crecer durante más de cincuenta años, no es un banco ni una financiera. Diputados provinciales electos, cambien la ley 611. El área de salud de nuestro Instituto debe estar directamente relacionada con Salud Pública provincial, para que a través del hospital tengamos adecuada cobertura menguando la voracidad del sector privado. Por favor, basta de considerar a nuestro ISSN como un botín de guerra. Fernando Trebino DNI 7.826.484 – Neuquén