JAVIER ARBONES: "El desafío es crecer en lo interpretativo"

Es el nuevo director del Coro de la UNC. Habla sobre su trayectoria y rol en la agrupación.

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Arbonés es discípulo de Daniel Costanza, quien se desempeñó al frente del Coro Universitario del Comahue durante 22 años. Arbonés es director del Coro Municipal de Plottier desde 1994.

NEUQUÉN (AN).- Javier Arbonés habla con serenidad y atenúa el zigzagueo de preguntas que dispara esta entrevista. Es probable que en lugar de palabras este director coral hubiera preferido música para expresar sus ideas sobre la conducción del Coro Universitario del Comahue. Agrupación que dirige desde fines de 2007, tras el alejamiento de Daniel Costanza, y del que fue asistente durante trece años. Arbonés es un hombre que valora todo el tiempo de la charla el trabajo de su antecesor, su calidad artística, el legado humano y la experiencia de vida y de compromiso que supo transmitirle.

Pero ahora le toca a él manejar un cuerpo vivo de más de una treintena de voces de aficionados que cantan por cantar, por el gusto y placer de cantar. Y él trata de explicarse, de explicar quién es. Y, sin querer, aportará algunos indicios sobre el futuro del grupo vocal que cumplirá veintiocho años.

-¿La dirección del Coro se hace más fácil después de tantos años como asistente de Costanza?

- Mi experiencia más fuerte la hice en Plottier, algo en España y con Daniel hice trabajo de asistencia. Por supuesto ahora al asumir el rol de director tengo a favor que la gente ya me conoce en el trabajo cotidiano. La partida

de Daniel es una sacudida muy fuerte para todo lo que tenga vinculación con el Coro, no solamente para los cantantes también para la comunidad. Cuando estaba él pasaron cosas muy importantes desde lo artístico y en todo sentido, entonces su partida fue un momento bisagra.

- ¿Es un desafío entonces?

- En realidad lo pensé mucho, porque en realidad no vengo a reemplazar a Daniel, lo que tengo que hacer es mi trabajo. Él fue mi maestro y

seguro que como director tengo cosas tomadas de él, también hay cosas que he aprendido.

- ¿Hay una continuidad?

- En algún sentido sí, porque Daniel siempre supervisó mi trabajo como director, y en realidad estamos de acuerdo con muchas cosas. Después hay un sello personal que uno le pone al trabajo.

- ¿Cuál es tu sello o qué te interesa trabajar ahora?

- No es que yo quiera cambiar cosas... van a cambiar inevitablemente. Cuando Daniel se va con Gaby (Gabriela Coniglio, preparadora vocal del Coro) hicimos otra nueva convocatoria y rearmamos el grupo. Con ellos trabajamos un mes preparando cuatro obras y en diciembre hicimos una presentación. Daniel fue, y muy conmocionado me dijo que escuchó otro coro, que el sonido era otro. Eso es una de estas cuestiones del sello que además no son a conciencia. Uno hace un trabajo de acuerdo con lo que siente. Forma un sonido que tiene que ver con lo que uno quiere decir seguramente. Y cómo se logra no sé, son esas cosas mágicas que tenemos esos organismos vivos que somos.

- ¿Qué disfrutás como director?

- Uno es un ejecutante. Yo nunca trabajé con profesionales cantantes, siempre trabajé con aficionados. Entonces el trabajo de construcción de la obra es muy paso a paso, muy artesanal. Todo lo que suena después en el concierto fue trabajado y transpirado (...). No sé qué coro vamos a tener ahora, en ese sentido uno se siente seducido porque va a disponer de algunos pilares que se quedaron y que están entusiasmados. Ahora vamos a perfilar lo que va a ser el trabajo en la primera mitad de año.

- ¿Tenés el ojo puesto en qué obra y autores?

- El repertorio es amplísimo, y hay trabajos que tengo ganas de hacer desde hace tiempo. Uno de ellos lo haremos en la primera parte del año, será la música inglesa desde el Renacimiento hasta la música actual. En principio todavía hay muchas cosas que están en carpeta y hay que terminar de definir.

- ¿Qué aptitudes debe tener un buen director?

- Creo que lo fundamental es que sea capaz de manejar esas energías expresivas que la música tiene o no. También, lógicamente, la afinación, lo rítmico, no justifico la desprolijidad, las cuestiones técnicas tienen que estar. Pero tiene que haber otro componente que es el capital cultural que esa persona tenga y cómo pueda conducir y manejar el sonido expresivamente.

- ¿Cómo ves al Coro de aquí a unos años?

- Uno sueña con que pase por el Coro un repertorio que no pasó y el desafío es crecer en lo interpretativo. La propuesta va a ser de crecimiento en lo técnico y desde lo vocal, sin profesionalizar al Coro.


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