Javier Calamaro «Quitapenas» en un CD
El ex líder de Los Guarros volvió con un nuevo disco. Asegura que éste "es un país prejuicioso y que el ambiente del rock aún más". Calamaro definió "Quitapenas" como un encuentro con sí mismo y el resultado de un año muy duro.
BUENOS AIRES (INFOSIC). A pocos días de haber lanzado «Quitapenas», Javier Calamaro consideró a su musicalmente ecléctica segunda producción solista como una vía para «luchar contra los prejuicios» que dominan el ámbito del rocanrol.
«La Argentina es de por sí un país muy prejuicioso y el ambiente del rock lo es aún más, y luchar contra los prejuicios es una buena causa», señaló el músico, que a pesar de haber incursionado con esta placa en ritmos que van desde el flamenco y la bossa nova hasta la milonga, sigue considerándose «parte del movimiento del rocanrol».
Pero para quien durante muchos años lideró la exitosa agrupación de rock Los Guarros, sería «frustrante» limitar su producción a ese género. «Yo tengo terror a ser viejo un día y convivir con la frustración de no haber hecho cosas que quería hacer», puntualizó Calamaro.
«Mis límites van mucho más allá no sólo del simple rocanrol sino también de la milonga, del bolero, de la cumbia, de la bossa nova, de la rumba y del flamenco. En este disco, por ejemplo, hay temas que son milongas pero de milonga tienen poco, porque la base sobre la cual están construidos es de rock y de pop», explicó el cantante para quien también significa «un desafío» romper los límites de su propia voz.
Es que el registro vocal de Calamaro no sólo varió sino que se enriqueció a partir de la disolución de Los Guarros y su primer álbum solista, «10 de Corazones». «En Los Guarros cantaba con la voz apretada, haciendo mucha presión sobre el diafragma, porque esa es la técnica para cantar rocanrol».
«Pero cuando empecé a cantar sin apretar el diafragama me sentí más cómodo y me pude abrir a otros estilos. Es todo parte de una misma rueda que empieza a rodar, a rodar y a rodar y yo no quiero ponerle un palo en el medio. Mi disco hay que escucharlo sin prejuicios, porque esa es la premisa de mi música», detalló el compositor.
Respecto del actual auge en la Argentina de un rock musicalmente muy clásico y masivamente aceptado, el artista explicitó su despreocupación por no encajar en dicho target e incluso evidenció su satisfacción por hacer algo «diferente» a lo comercialmente requerido por estos días.
Unos chicos muy Guarros
«No hay otra manera de abrirle la cabeza a la gente ni otra manera de seguir generando arte que no sea inventando y experimentando. Yo no voy a repetir la fórmula; tuve una gran banda de rocanrol y podría seguir haciendo rocanrol y me iría mejor de lo que me va a nivel ventas pero no me iría bien a nivel personal y mucho menos en mi cabeza», explicó quien fue la cara de Los Guarros durante 10 años.
Fue justamente su apertura musical y su necesidad de experimentación lo que llevó a Calamaro a disolver una banda que compartió escenario con artistas como Prince y The Cult y se inició haciendo una fusión de rocanrol con funk y ritmos centroamericanos que luego se diluyó.
«En una banda tiene que haber consenso y cuando la experimentación inicial de Los Guarros se empezó a diluir tuve necesidad de hacer otras cosas fuera del grupo, como cantar tangos con Mariano Mores o tocar con Andrés (Calamaro)», expresó quien pudo canalizar a través de su carrera solista todas sus inquietudes artísticas.
Es así como después de «10 de Corazones», hoy está en la calle «Quitapenas», un álbum que Calamaro definió como el «encuentro» con sí mismo, a la vez que el resultado de un año muy duro.
«La música es un consuelo en mi vida. Y este disco en particular nació de un año duro y en la ciudad de Buenos Aires, que cuando uno está un poco confundido puede ser fatídica», confió Javier, quien necesitó autoexiliarse en el campo durante tres meses para componer las canciones de «Quitapenas».
Canciones, la mayoría, «nacidas del dolor», según sus propias palabras, y parte de una placa en la que también figura «Imágenes Paganas», un tema de Los Encargados que hizo conocido Soda Stereo y que Calamaro incluyó en su disco como una demostración de «respeto» y «reconocimiento» hacia los méritos de sus mayores. (Infosic)