Jefe de Inteligencia quedó comprometido

El fiscal general, Hugo Cañón, Mirtha Mántaras y el juez Cotter, interrogaron al militar por dos horas. El fiscal lo acusó de ser un "caradura" por intentar despegarse de la causa y por usar la estrategia de mandar a interrogar a militares que están muertos. El comandante (R) Aldo Alvarez, quien fue jefe del Departamento de Inteligencia en el Proceso, manifestó que sabía de la existencia de desaparecidos "por informaciones" de pasillo.



BAHIA BLANCA (Enviados especiales) - El coronel retirado Aldo Mario Alvarez quedó muy comprometió luego de su testimonio ante la Cámara Federal de Apelaciones de esta ciudad que intenta establecer qué pasó con los desaparecidos en el ámbito del V Cuerpo del Ejército.

El militar, que fue jefe del Departamento de Inteligencia entre 1974 y 1977, negó cualquier participación en la represión ilegal.

Aldo Alvarez desconoció órdenes de sus superiores en la llamada guerra antisubversiva y fue careado con el policía retirado Jorge Rosas.

Según los dichos del militar él estaba a cargo de la inteligencia externa y sólo manejaba como hipótesis de conflicto una eventual guerra con Chile.

Rosas, ex jefe de la Unidad Regional de la bonaerense, fue quien acompañó a su yerno Mario Crespo hasta las dependencias del comando militar donde los recibió Alvarez. Después Crespo fue trasladado al centro clandestino de detención "La Escuelita", donde permaneció casi dos meses, fue torturado y puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional en la cárcel de Villa Floresta y más tarde estuvo detenido en el penal de Rawson.

En un áspero cruce verbal durante el careo, Rosas ratificó su declaración del 5 de este mes y le espetó a Alvarez que mentía en relación al caso de su yerno, pero fue más allá y afirmó "usted es del grupo que no sabe nada o no recuerda. No tiene dignidad para asumir las cosas que hizo" enfatizó el policía.

También ratificó que Alvarez se reunió con el entonces coronel Camps, jefe de la policía bonaerense, y que las fuerzas de seguridad en Bahía Blanca dependían del área de inteligencia, situación que Alvarez volvió a negar.

La evidente actitud del militar de intentar despegarse del tema llevó a que en un momento el fiscal lo tildara de "caradura" y se escucharan constantes murmullos de desacuerdo por parte del público.

Cuando el fiscal lo interrogó sobre los desaparecidos, Alvarez sólo atinó a decir "habría que preguntarle a Azpitarte" y el represente del ministerio público lo interrumpió para recordarle que está muerto y agregó:

"En Viedma nos dicen que le preguntemos a Padilla Tanco y también está muerto y en Neuquén nos dicen que le preguntemos a otro militar que también está muerto".

El fiscal estuvo más enérgico que en otras audiencias, y mantuvo una fuerte discusión para poder establecer cuántos "elementos, grupos o destacamentos de inteligencia" había en la ciudad en esos años a lo que Alvarez respondió "uno al mando del coronel Lozardo".

Sin embargo, en una declaración de 1987, el coronel había admitido que "supervisaba las tareas de inteligencia interna" y que manejaba "listas de detenidos", según le recordó el fiscal durante la audiencia de ayer.

A su turno, la patrocinante de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, Mirtha Mántaras, apeló a sus conocimientos sobre reglamentaciones militares vigentes durante la que los militares denominaron guerra antisubversiva, "que incluían las tareas de inteligencia", dijo; y agregó que en ellas se menciona que "es más importante la reunión de información de inteligencia que el despliegue de tropas".

Pero Alvarez sostuvo que "no tenía elementos para hacer esa tarea" y puso en duda que se realizara.

Durante la audiencia de ayer también prestó declaración Edgardo Rial, tío de la detenida-desaparecida Vilma Rial, quien recordó una gestión que realizó junto a su hermano en el V Cuerpo del Ejército para conocer el paradero de su sobrina pero no obtuvieron ninguna respuesta.

Al cierre de esta edición declaraba Gerardo Rodríguez, ex médico en la cárcel de Villa Floresta.

Daniel Vila


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