Jefe rebelde acusó a la OTAN de “dejar morir a los habitantes de Misrata”

“Todos los días, civiles, ancianos y niños mueren en Misrata. La OTAN no hace nada, bombardea aquí y allí”, acusó el general Yunes.





Revuelta en Libia

El jefe militar de la rebelión libia, el general Abdel Fatá Yunes, acusó el martes a la OTAN de “dejar morir a los habitantes de Misrata”, asediada por las fuerzas de Muamar Gadafi que al mismo tiempo ganaron terreno en el este, cerca del puerto de Brega.

“La prensa internacional debe respaldar con fuerza al pueblo de Misrata y apelar a la OTAN, que deja a los habitantes de Misrata morir todos los días”, dijo en rueda de prensa en Bengasi, bastión de los rebeldes en el este de Libia.

“Si la OTAN espera aún una semana más, no quedará nada en Misrata”, agregó.

“¿Qué hace la OTAN? Bombardea aquí y allá” cuando los habitantes de Misrata están amenazados de “exterminio”, según dijo.

Estas acusaciones tienen lugar pocas horas después de que la Alianza Atlántica anunciase que haría de la defensa de Misrata su “prioridad número uno”.

Misrata, tercera ciudad del país, está situada a 214 km al este de Trípoli, bastión del régimen de Gadafi.

Desde hace 40 días, los insurgentes defienden sin cesar la ciudad bombardeada y sitiada por la fuerzas leales.

Según los rebeldes, más de 200 personas murieron en los combates.

“El agua está cortada. No hay más electricidad ni alimentos, no hay leche para los niños desde hace 40 días”, dijo Yunes.

“Las fuerzas de Gadafi bombardean todos los días las casas, mezquitas y hospitales con artillería pesada”, agregó.

“Si la OTAN quisiera romper el bloque de la ciudad, lo habría hecho desde hace varios días”, insistió el jefe militar rebelde.

“Todos los días, civiles, ancianos y niños mueren en Misrata. La OTAN no hace nada, bombardea aquí y allí”, acusó Yunes.

La OTAN indicó que desde el lunes había lanzado 14 ataques contra defensas antiaéreas y blindados de Gadafi en Misrata.

Por otra parte, en Bruselas, el general holandés Mark van Uhm, responsable de las operaciones militares, elogió la eficacia de los bombardeos de la OTAN, cuya dirección tomó a su cargo el 31 de marzo pasado.

Al cabo de 17 días de bombardeos, las fuerzas armadas leales a Gadafi han perdido un tercio de su potencial, afirmó el general holandés, que insistió en que Misrata es ahora la “prioridad número uno debido a lo que está pasando”.

El martes, las fuerzas de la OTAN también bombardearon a las tropas de Gadafi a 30 km al este del puerto de Brega, 800 km al este de Trípoli, donde se desarrollan combates desde el jueves pasado.

La batalla por el puerto petrolero de Brega era intensa, con disparos de artillería en la ciudad, de la que se elevaba este martes por la mañana una humareda negra, según un periodista de la AFP.

Los rebeldes se encontraban al comienzo de la tarde a medio camino entre Brega y Ajdabiya, habiendo retrocedido unos 30 kilómetros.

Hacia el fin de la tarde, las tropas de Gadafi se acercaban a Ajdabiya, según informaciones no confirmadas por la AFP.

En el plano diplomático, el jefe de la diplomacia francesa Alain Juppé afirmó que Francia buscaba una solución política al conflicto.

“Estamos viendo con quien se puede trabajar en Trípoli. Va a haber cada vez más deserciones alrededor de Gadafi y hay que detectar los buenos interlocutores”, dijo Juppé, que consideró que en el terreno la situación era “confusa e indecisa”.

Horas antes, el gobierno libio había anunciado que estaba dispuesto a emprender reformas para terminar con la guerra civil que desangra al país desde hace mes y medio, pero excluyó la salida del poder de Muamar Gadafi.

El portavoz del gobierno libio afirmó que el régimen está dispuesto a negociar todas las modalidades de una reforma política, como elecciones o un referéndum.

“¿Qué sistema político aplicar en el país? Eso es negociable. Podemos hablar de ello. Podemos hacerlo todo, elecciones, referéndum, etc.”, declaró el lunes por la noche Musa Ibrahim a unos periodistas, que lo interrogaban sobre las negociaciones del régimen con Occidente.

Sin embargo, precisó que “el líder (Muamar Gadafi) es la válvula de seguridad para el país y para la unidad de la población y de las tribus. Pensamos que es muy importante para cualquier transición hacia un modelo democrático y transparente”.

Musa Ibrahim indicó que su país está dispuesto a cualquier negociación con las potencias occidentales pero rechaza que éstas “decidan lo que debe hacer el pueblo libio”.

Gadafi hizo una aparición pública la noche del lunes en su residencia de Bab el Aziziya, en Trípoli, que fue blanco de un misil de la coalición el pasado 20 de marzo, indicó la televisión nacional libia.

Muamar Gadafi saludó a los seguidores congregados en Bab el Aziziya, en su primera aparición pública desde el 22 de marzo, precisó la televisión.

Su hijo Saif al Islam, que se había esfumado desde que empezaron los ataques de la coalición en Libia, el 19 de marzo, hizo acto de presencia en el hotel que alberga a los periodistas en Trípoli, donde fue entrevistado por la BBC británica y acto seguido abandonó discretamente el lugar.

Por otra parte, en la tarde del martes un petrolero llegó al puerto de Tobruk, en el este de Libia, a 130 km de la frontera con Egipto, indicó un experto del mercado petrolero.

El petrolero debe cargar la primera entrega de petróleo efectuada por la rebelión libia, lo que le permitirá financiar la insurrección contra Gadafi.

La rebelión contra el régimen de Gadafi, en el poder desde hace 42 años, se inició el 15 de febrero con una revuelta popular que se transformó en guerra civil entre insurgentes y fuerzas leales al dirigente.

AFP


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