Jóvenes mantienen en vilo a un barrio de San Martín

Los vecinos se quejan por la violencia callejera. Llaman a funcionarios para debatir el tema.



SAN MARTIN DE LOS ANDES (ASM).- Temor y fastidio, enojo y comprensión… Una contradictoria gama de sentimientos afloró en la última reunión del Consejo de Seguridad local. La problemática de vecinos al norte del arroyo Pocahullo asumió tonos de catarsis. Un grupo de jóvenes mantiene en vilo a ese sector de la ciudad.

Amenazas, desmanes, hurtos y violencia callejera son parte del paisaje cotidiano, en medio de una barriada trabajadora. Allí conviven variopintas casas con aserraderos y talleres, calles de tierra y pedregullo con escasa iluminación, baldíos y cerveza.

Vecinos comentaron a este diario que en los últimos cuatro años recrudecieron los inconvenientes. Hasta ha habido amenazas de incendio sobre los aserraderos, lo que podría convertir buena parte del barrio en una pira Un comerciante comentó que le entraron tantas veces a su local, que optó por dejar abierta en las noches la puerta de la oficina…. “al menos no la rompen”, dijo.

El foco está puesto sobre una veintena de jóvenes de entre 15 y 20 años, que por las tardes se reúnen en una improvisada canchita de fútbol, ubicada en Tres de Caballería y Moreno.

El ocio y el alcohol se combinan por momentos en un cocktail preocupante. Por las noches, la calle se convierte en tierra de nadie. La sensación de inseguridad se incrementa.

La policía admite frecuentes enfrentamientos con los jóvenes, que algunos vecinos llaman “patoteros”. El comisario Figueroa dijo que en lo inmediato se reforzarán los controles con patrullajes, aunque la falta de personal obligará a desafectar agentes de otras zonas de la ciudad.

Pero la prevención es apenas paliativo. En el fondo del asunto, propios y extraños concluyen que el caldo de cultivo es la situación social de esos muchachos, sin empleo y sin actividades alternativas, a pesar de los esfuerzos del área social del municipio.

La pobreza y la marginalidad desbordan medidas y buenas intenciones. Los vecinos dicen que individualmente los “muchachos no son malos” y comprenden su falta de horizontes. Pero en grupos los problemas se potencian.

Por lo pronto y en el marco del Consejo de Seguridad, que nuclea al municipio, instituciones y fuerzas de seguridad, se acordó una nueva reunión ampliada para el próximo martes. Los vecinos aspiran a que a las 20 y en el Deliberante también estén presentes funcionarios judiciales y legisladores.

Es que como suele ocurrir en estos casos, las miradas apuntan hacia la justicia y las leyes, que no pocos vecinos interpretan como laxas. “Entran por una puerta y salen por la otra”, se suele escuchar en reuniones donde la seguridad es tema en debate. Una discusión que pivotea sobre los derechos de víctimas y victimarios, que ya se ha hecho corriente en la Argentina de los últimos años.

Por fortuna, el criterio que anima a la mayoría aquí es el de buscar alternativas. Por caso, multiplicar opciones para los jóvenes, desde actividades deportivas hasta culturales, para que el ocio -obligado o no- no termine por convertirse en un factor de riesgo.

En estos tiempos de escasez y apatía, no es tarea fácil.


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