Juan, la muerte del pianista ciego

Falleció el reconocido pianista Juan Taglialegna, que llegó a Bariloche en 1976 donde se convirtió en un referente del tango.



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El adiós a Juancito. Foto archivo

CULTURA

Claudio Andrade

candrade@rionegro.com.ar

La cadencia frontal y masculina del sonido de su piano abría las puertas de la noche. Sus acordes, como la figura quebrada de una pareja de bailarines entregados al vértigo tanguero, marcaban un antes y un después. Entre copas y conversaciones regadas por la alegría propia del fin de semana, los presentes esperaban la llegada del maestro. Así le decían a Juan Taglialegna, maestro. A partir de hoy, los que lo vieron, los que admiraron su arte, recordarán a esta figura nocturnal, de hombre sabio, de artista de las esquinas endoquinadas.

Músico excepcional, se lo veía llegar al boliche caminando despacito, como si el tiempo tuviera dueño, sin estridencia y sin ayuda a pesar de su ceguera. De pronto alguien se enteraba. Corrían con la vehemencia de los neófitos sus conocidos para darle una mano. Alguien tomaba el piano eléctrico, otro lo guiaba en su oscuridad permanente hacia el escenario de turno. Para Juan, Juancito, artista de raza, hombre nacido bajo el signo de la música que interpretaron Osvaldo Pigliese y Emilio de la Peña, entre otros, siempre era un poco tarde. El ruido de los comensales componía su propio mapa de conducta. Después, acomodaba cables, tonos y botones. Al final ocupaba su espacio en el centro de la escena, sonreía como el que acaba de despertar de un largo y reparador sueño, y tocaba que daba gusto. Tocaba como se debe, con el “yeite” tanguero que unos escasos privilegiados parecen tener desde pequeños. Tocaba con la experiencia que ha heredado un viejo zorro curtido en tantísimas milongas.

Taglialegna fue influido por la vocación de su padre bandoneonísta. Fue él quien lo inició en el piano allá, en Río Cuarto. De muchacho realizó estudios de piano en el Conservatorio D’Andre. Luego se hizo en la calle, bajo las luces de los salones de cada época. Bajo la sombra de los solistas y las grandes orquestas. A lo largo de su extensa carrera acompañó a destacadas figuras del tango como Florean Ruiz y el “Polaco” Goyeneche, entre muchos otros nombres ilustres.

En 1976 llegó a Bariloche en donde se convirtió en uno de los referentes del género. Durante décadas Juan tocó en todos los escenarios y encuentros musicales habidos y por haber de la cordillera. Junto a Rubén Hidalgo formó un dúo prestigioso que recorrió el amplio sur haciendo la música que ambos conocían al dedillo. Fue también director de los conjuntos Bariloche Tango Trío y Bariloche Tango Cuarteto. Juan tiene un hijo, otro virtuoso del tango que transita un camino personal, Humberto.

Se ha marchado Juan Taglialegna, ahora comienza su leyenda.

DeBariloche


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