Análisis

La vida deportiva de Boca en la actualidad está estrechamente ligada a Carlos Tevez. Por ascendencia, pergaminos y por su calidad como jugador, el Apache es demasiado importante en este conjunto de Guillermo Barros Schelotto carente de referentes.

“El liderazgo de Boca debe ejercerlo el equipo”, dijo el Mellizo durante la semana, tratando de quitarle presión y también responsabilidad al Apache, luego de su expulsión ante Belgrano hace una semana por haber insultado al árbitro Germán Delfino. “Se siente la ausencia de Tevez”, dijo ayer el DT.

Carlitos había abierto el marcador con un golazo ante el Pirata, después vio la roja y aún así Boca ganó 3-0 el encuentro que disputó con un hombre menos.

El detalle envalentonó al Xeneize de cara a la prueba de ayer ante Godoy Cruz, en Mendoza, pero esta vez el resultado no fue el mismo que en La Bombonera.

El empate 1-1 ante el Tomba devuelve a Tevez al ojo de la tormenta. Es que Boca necesita de Carlitos, su figura encierra demasiado peso como para intentar disimularla con la ingeniería táctica que intentó hacer el Mellizo en el Malvinas Argentinas.

Si Barros Schelotto jugó a las escondidas toda la semana sobre quién sería el reemplazante de Tevez, no lo hizo por misterioso sino porque sabe que sin el Apache no hay foco de atención obligada para la defensa rival.

Tevez suma 21 títulos a lo largo de su carrera y eso es lo que lo hace diferente al resto. Deberá entender además que el resplandor que emana su figura no lo inmuniza de responsabilidades. De eso también se trata la idolatría.

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