Juguetes y celebración



NEUQUEN (AN).- El 1 de agosto pasado los vecinos del asentamiento Almafuerte II realizaron un doble festejo. Por un lado, la antesala del Día del Niño dio pie para agasajar con juegos y música a los pibes del barrio. Por otro, la presentación oficial del horno de Pablo Mendez, el joven que los vecinos eligieron como primer beneficiario poseedor del horno de ladrillo y con el que colaboraron para “levantar” la estructura.

Así, en una ceremonia colectiva con una atmósfera quedada en el tiempo, los habitantes del asentamiento se reunieron alrededor del horno para charlar de temas cotidianos y cocinar 45 docenas de empanadas -en dos horas y media- que luego se vendieron para juntar fondos y comprar regalos a los casi 400 chicos que participaron de la fiesta.

Es difícil predecir el futuro de ese horno construido en la entrada de la casa de Pablo, rompiendo la tradición que incluye la cocina como parte fundamental del amoblado de un hogar.

Rompe el paisaje, pero tal vez por lo mismo se convierte en un objeto que se integra a la economía familiar y ofrece sus virtudes a sus dueños para “recortar” gastos en la cocina y generar una fuente de ingresos para mantener a sus familias. O simplemente “hornear el pan” todos los días.

Nota asociada: Horno multipropósito para enfrentar la crisis

Nota asociada: Horno multipropósito para enfrentar la crisis


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