Juntas vecinales de Roca, teñidas de violencia

Luego de las disputas por la entrega de alimentos hubo ataques y amenazas a disidentes con la conducción del Consejo



ROCA (AR).- Otra vez los peores métodos para resolver diferencias políticas parecen moneda corriente en los barrios de Roca. El conflicto desatado en el seno del Consejo de Juntas Vecinales, enraizado en la presunta utilización partidaria de los bolsones alimentarios, podría haber sido el detonante para que en las últimas semanas se sucedan ataques, amenazas y una serie de sugestivos episodios, cuyas víctimas relacionan con su desempeño en las comisiones.

El que más padeció el accionar de los violentos fue Delfín Carrillo, presidente de la junta vecinal de Quintu Panal y uno de los que primero se opuso en el Consejo al método de distribución de la asistencia alimentaria llegada desde el Ministerio de Desarrollo Social de Río Negro. Desde un principio, Carrillo no compartió la idea de que los alimentos lleguen a los presidentes de las juntas, porque se corría el riesgo de que no sean repartidos de acuerdo a la real necesidad sino obedeciendo a conveniencias político partidarias.

Sin embargo, se resignó ante la posibilidad de que los 50 módulos para su barrio se reduzcan a nada y firmó meses atrás el mismo convenio que rubricaron todos los titulares de juntas con el ministro Alejandro Betelú. Más allá de esto, ese día comenzó a sentir la presión por ser un opositor. Mientras él y el funcionario estampaban la firma en el interior de la escuela 274, afuera su ciclomotor fue presa de manos anónimas, que tuvieron todo el tiempo para realizar trabajo nada sencillo: serruchar y serruchar hasta que la moto quedó partida al medio. "Salí y todos se me reían. Obviamente nadie había visto nada... fue muy humillante", relató ayer Carrillo.

Con esfuerzo, el vehículo fue soldado y nuevamente sirvió para trasladar al dirigente y propietario de una radio FM. Así fue como una mañana llegó a la municipalidad, aseguró con un candado su moto y subió a cumplimentar un trámite para la junta.

Sin embargo, por segunda vez en poco tiempo tuvo que regresar caminando. Manipulando un elemento cortante, alguien se había encargado de que las cubiertas quedaran fuera de uso. Por las dudas, el tapizado del asiento y otros sectores también quedaron con huellas del filoso utensilio.

Si bien Carrillo no lo incluyó en su denuncia penal, dijo a "Río Negro" que sospecha que su disidencia con la conducción del Consejo de Juntas pudo haber despertado en alguien el interés de disuadirlo a cualquier precio. Más sospechas tuvo cuando finalmente, hace pocos días, la moto desapareció. Otra vez el escenario del delito fue la municipalidad, a pocos metros de donde ocurrió el hecho anterior.

El presidente de la junta de Quintu Panal confirmó ayer a este diario que no todo quedó allí, porque un inmueble de su familia también fue atacado y con aerosol le escribieron "cuidate Carrillo".

Hay que destacar que el clima de violencia también fue padecido por dirigentes de otros barrios que, casualmente, también renunciaron al Consejo de Juntas por desacuerdos con los criterios de distribución de la ayuda alimentaria.

"Río Negro" pudo confirmar de fuentes confiables que un integrante de la junta de Cooperativa La Barda fue asaltado dos veces poco después de mantener una discusión en el seno del Consejo, y un dirigente de Barrio Nuevo decidió abandonar sus funciones por las amenazas telefónicas que recibió.

Cabe recordar que el Consejo de Juntas está presidido por Marcelo Marco, ex presidente del Comité Roca de la UCR.

Otro punto a tener en cuenta es que las víctimas de ataques o intimidaciones advierten al relatar sus casos que no todos los que forman el Consejo son violentos, pero hay un grupo con poder que podría ser partidario de dirimir las diferencias de la manera menos coherente.


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