Juzgan si Aquines va preso o al manicomio

El juicio por el triple asesinato de Valentina Sur comienza hoy. Declararán testigos que vieron lo que hizo Aquines, pero también especialistas que dirán qué pasaba por su cabeza en ese momento.

Por Redacción

NEUQUEN – Julio Enrique Aquines comienza a afrontar hoy el juicio oral en su contra con una sola duda: si lo enviarán a la cárcel de por vida o lo internarán en un instituto para enfermos mentales. Si se diera ese caso, tendrá el dudoso privilegio de integrar una reducida galería de asesinos declarados inimputables.

El juicio comenzará hoy a las 15.30 en la Cámara Criminal Primera, continuará mañana y terminará el lunes. Se descuenta que Aquines mantendrá su decisión de no declarar ante la justicia y según algunas versiones, pedirá retirarse de la sala.

De acuerdo con las abundantes pruebas reunidas, que permitieron cerrar la causa en tiempo récord, en el atardecer del 14 de noviembre del año pasado Aquines atacó a un grupo de jóvenes pescadores en la costa del río Limay, en Valentina sur.

Sus víctimas fueron Carlos Trafipán (16), los hermanos Cayetano (17) y César Correa (14), Claudio Painebilú (11) y Juan Carlos Urra (11). Los amenazó con un revólver, los maniató y atacó con un cuchillo. A los tres primeros les quitó la vida e intentó quemar sus cuerpos. Los otros dos chicos se hicieron los muertos y eso les salvó la vida. Pudieron escapar, caminaron casi descalzos hasta la escuela del barrio donde se celebraba una fiesta y así se supo de la masacre.

Después de cometer los crímenes Aquines sintió «una liberación», según relató a «Río Negro» en abril, cuando confesó por única vez lo que había hecho. Se fue a su casa, invitó a su actual pareja a bailar, regresó al amanecer, mantuvo relaciones y se quedó dormido. Las voces que dice escuchar y los dolores de cabeza que lo atormentan se habían acallado. Despertó cuando la Policía ingresó a su vivienda, en Valentina Sur.

Desde entonces está detenido. Integran el Tribunal Cecilia Luzuriaga, Roberto Fernández y Jorge Sommariva. El fiscal será Jorge Otegui y el defensor oficial Eduardo Goncevatt. Con tantas prueba, los jueces no tendrán margen para dudar respecto de quién fue el autor de los homicidios más sangrientos de la historia neuquina. Pero la expectativa está centrada en si lo declararán culpable o inimputable.

Por eso en el juicio habrá testigos que dirán lo que Aquines hizo, pero también especialistas convocados para explicar qué pasaba por su cabeza en ese instante.

Dos informes psicológicos lo ubican muy cerca de la categoría de los psicópatas, y la justicia está dividida respecto de qué hacer con quienes padecen esta patología. Para algunos, hay que enviarlos a la cárcel. Para otros, internarlos en un centro especializado. En uno y otro caso, nada garantiza que reciba el tratamiento que le corresponde para que deje de ser un peligro para sí o para los demás.

Aunque difícilmente se trate en el juicio, quedará una duda planteada: por qué nadie hizo nada a tiempo para evitar que Aquines terminara, como temía su madre, «preso por algún desastre».

El joven tuvo una vida violenta y compleja desde chico, a tal punto que su madre le rogaba a la justicia de Menores que lo mantuviera encerrado. Afectado por el alcohol, los pegamentos, los medicamentos que consumía, pero también por un cuadro complejo desde los sentimientos, la personalidad de Aquines se fue montando pieza por pieza hasta convertirse en una bomba a punto de estallar. Nadie lo advirtió a tiempo. Nadie lo detuvo a tiempo. Ahora será extirpado de la sociedad y sepultado en una cárcel o un manicomio. Y todos se esmerarán en olvidarlo.

Admiten que quizá detuvieron a la persona equivocada

NEUQUEN – La Policía admitió que pudo equivocarse al detener a Susana Mansilla por su presunta participación en el asalto a una farmacia. La cuestión podría aclararse hoy, si es que se realiza una rueda de reconocimiento con la víctima del hecho.

«Puede ser que nos hayamos equivocado, eso se verá», dijeron dos altas fuentes policiales a «Río Negro» respecto de la detención de la joven. Atribuyeron el posible error a que «había muchas mujeres» en la vivienda allanada donde detuvieron a Mansilla. Además, dieron dos versiones distintas respecto de cómo se llegó a los sospechosos.

Como se informó ayer, los hermanos Ramón y Susana Mansilla fueron detenidos el martes a la tarde por su presunta participación en el robo a la farmacia Sol y Luna. En su vivienda de calle Antártida Argentina 3060, que fue allanada, no había ningún elemento que los vinculara con el asalto.

Pero policías que los habrían visto cerca del escenario del robo (según una de las fuentes consultadas) o vecinos de los Mansilla (de acuerdo con la otra fuente) los convirtieron en sospechosos. Ninguna autoridad judicial presenció el operativo de la policía, que se complicó cuando familiares de los Mansilla gritaron e insultaron a todo el mundo, y luego arrojaron un ladrillazo que abolló a un patrullero.

Susana Mansilla es una joven de cabello largo y castaño que camina con cierta dificultad. Un testigo directo del robo dijo a «Río Negro» que la joven que cometió el asalto «tenía el pelo corto y rubio», y no advirtió que rengueara.

Las fuentes policiales consultadas ayer admitieron que pudo existir un error, aunque no dudaron en que los Mansilla tienen que ver con el hecho.

Uno de los oficiales que habló con este diario dijo: «si (Susana) no fue la que asaltó igual se le iniciará una causa porque entorpeció la labor policial».


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