«Kirchner pertenece al antiguo régimen de la política»

ENTREVISTA a Elisa Carrió





BUENOS AIRES (ABA)- «No creamos que todo esto es nuevo. En realidad, vivimos un momento muy complicado. Estamos ante un panorama en donde los mismos actores del régimen anterior están realizándose algunos cambios para sobrevivir. Intentan renovarse para mantener el orden anterior». La diputada y fundadora del ARI (Afirmación para una República de Iguales) empieza a despedirse del Congreso con una certeza: «Néstor Kirchner pertenece al antiguo régimen de la política».

Se la nota cansada, de tanta campaña. Pero a la vez está más relajada. A su living regresó la normalidad. Ya no hay decenas de cajas, de archivos, de asesores, de militantes.

En diciembre termina su mandato como diputada y prefirió tomarse dos años «de llano», sin cargos políticos. «Quiero perder protagonismo. Dedicarme a la docencia, a fortalecer el partido. Dentro de dos años vuelvo al parlamento», anuncia, sin especificar si en el 2005 será candidata a diputada o a senadora.

– ¿Qué la preocupa tanto de este gobierno?

– Más que del gobierno, me preocupa la actitud de la sociedad ante el gobierno. Noto un exceso de confianza, de oficialismo. Y corremos el riesgo de vivir una nuevo fracaso, de darnos otro golpe fuerte. La gestión de Kirchner puede llevarnos de enamorarnos de una ficción a otra frustración desmedida. Es hora de que los argentinos maduremos, que dejemos de enamorarnos y después deprimirnos como si fuéramos adolescentes.

– ¿Es tan grave eso?

– Bueno, es un proceso de maduración de la sociedad. Son cosas que hay que pasarlas. No es necesariamente malo, es parte del proceso de aprendizaje. Pero tenemos que estar advertidos. En diciembre, en nombre de la renovación, vuelve al Congreso lo peor del pasado. ¿En qué quedó el que se vayan todos?

– ¿A quiénes se refiere?

– Al senado vuelven apellidos como Bussi, Miranda, Castillo, Saadi. Ruckauf y Graciela Camaño entran como diputados. ¿Eso es la renovación de la política? Todo está muy confuso… Si a mí me convencen de que Aníbal y Alberto Fernández son progresistas, entonces sí, que se saquen las ganas y me encierren en el Moyano, porque habré perdido definitivamente la lucidez.

– ¿Pero ve aspectos positivos en Kirchner?

– Hay dos cosas históricas en Kirchner. Por un lado, cambió la decisión política del PJ en materia de impunidad. El PJ era el garante de la impunidad, y el Presidente ha posibilitado que ese voto mercenario girara ahora contra los miembros de la Corte o que girara a favor de un conflicto histórico, como es la nulidad de la obediencia debida y el punto final. Pase lo que pase de acá en mas con Kirchner, eso sólo ya es histórico. Es un gran avance. En lo demás, Kirchner es neo régimen. Cada vez se configura más como neo régimen.

– ¿Por qué?

– Desde que él toma la decisión de acumular poder de cualquier forma. En eso repite lo peor del peronismo. Y no todo es culpa de él: los ciudadanos, en especial los intelectuales, parece que estamos resignados a creer que los únicos que pueden gobernar este país son los peronistas. Que sólo los únicos que pueden manejar el poder. ¡Ellos nos han llevado a este desastre con los diez años de menemismo!

– ¿Si usted hubiese ganado las elecciones, podría haber llevado adelante el mismo proceso renovador que parece haber encarado Kirchner?

– La verdad es que no, no podríamos haber aplicado nuestra agenda. Así que lo mejor que nos puede pasar es que nuestra agenda sea aplicada por los mismos que destruyeron la Argentina. En primer lugar, porque esta suerte de arrepentimiento masivo y coactivo es una maravilla. En segundo lugar, porque como todavía estamos en la Argentina del poder, esas manos eran necesarias para provocar esos cambios. No hubieran estado levantadas apoyando si nosotros éramos gobierno. Kirchner está llevando adelante el proceso de una manera menos traumática y más beneficiosa, pudo hacer dos o tres cambios políticos fundamentales que necesitaban mayoría parlamentaria. Dios camina derecho por caminos torcidos.

Es capaz de reconocer virtudes en Kirchner. Pero parece incapaz de hacerse una autocrítica. Confía en que no se equivocó en su estrategia política, a pesar de que en las elecciones provinciales realizadas en los últimos meses el ARI repitió pobres resultados. En las presidenciales de abril sacó 2.700.000 votos. Hoy lucha por mantener en pie a su partido:

– Es muy difícil luchar contra los molinos de viento. Es muy difícil derrotar a los aparatos estatales de las provincias. Es por eso que ganan todos los oficialismo, sean del signo que sean. Yo estoy convencida que frente a estos niveles de pobreza en la Argentina, que superan el 60 por ciento, los opositores no tienen posibilidades, porque es claro el éxito político de los aparatos estatales. La pobreza generó las condiciones políticas de la permanencia de lo peor de los aparatos estatales, a través del control de la pobreza.

– ¿Es imposible contrarrestar a esos aparatos?

– Sólo se podría cambiar si hay una decisión colectiva de las clases medias, acompañada por sectores pobres no sujetos al control, de reproducir una alianza fuerte para construir ciudadanía. Esa alianza debería pasar por dos cosas: república y distribución del ingreso. El drama de la Argentina es haber basado todo en el poder, no haber podido construir autoridad política.

– ¿Cuál es la diferencia entre poder y autoridad?

– La autoridad tiene un fundamento moral, el poder no.

 

Gonzalo Alvarez Guerrero

– ¿Es peligrosa la presión que el Gobierno parece estar ejerciendo con el periodismo?

– El problema es que en el presente siempre está el futuro. Cuando hay presiones en pos de un oficialismo unánime, de lo que se está hablando es de la intolerancia profunda que habrá cuando venga alguna adversidad. Eso puede traer problemas graves cuando todo no se vea tan paradisíaco como se ve ahora. Y como yo no quiero que con la prensa nacional sucede lo que sucede con la prensa en Santa Cruz, lo tengo que advertir.

– ¿Que sucede en Santa Cruz?

– Bueno, en Santa Cruz nunca hubo libertad de expresión.

– ¿Y qué culpa tiene el periodismo?

– Lo que pasa es que el periodismo forma parte de la sociedad. Yo reafirmo la necesidad de mi generación de ser grandes. Hay algunos que ya no podemos ser adolescentes, porque tenemos hijos de 30 años. Yo reconozco que me equivoqué con De la Rúa, me equivoqué feo. Pero me equivoqué una vez. No me puedo equivocar siempre. Eso nos obliga a ser muy mesurados, porque necesitamos tener adultos, que gobiernen y que ejerzan la oposición (ABA).


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