Kirchner y Duhalde firmaron una tregua

El bonaerense acepta 'por ahora' la incursión de Cristina en la provincia. Ambos saben que aún es muy pronto para definir candidaturas. Las encuestas le dan mal a "Chiche", quien está tercera y lejos.



BUENOS AIRES (ABA).- Mirando hacia la opinión pública, Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde optaron por mostrar que su alianza perdura más allá de las versiones. Pero esa es una verdad a medias. En realidad, la relación entre el Presidente y su antecesor pasa por su peor momento. “La amistad entre los Kirchner y los Duhalde no tiene vuelta atrás, ya es irrecuperable”, comenta la diputada Hilda “Chiche” González, la esposa del caudillo del principal distrito electoral del país.

Kirchner y Duhalde se reunieron hace tres semanas en la Residencia de Olivos, envueltos en un secreto que finalmente no fue tal. Allí pactaron una concordia que se parece más que nada a una tregua. El santacruceño le sugirió, por fin, que quería “mudar” a Cristina Fernández de Kirchner a la provincia de Buenos Aires para que sea la candidata a senadora en las elecciones de octubre del 2005. El bonaerense tuvo que renunciar a otras expectativas. Y terminó aceptando: “Si está bien en las encuestas, es nuestra mejor candidata”.

Aunque después, en la intimidad de su círculo de allegados, explicó que nada de lo acordado tendrá real validez: apenas se trata de una tregua, pues es imposible definir candidaturas ahora para elecciones que son dentro de 13 meses. “Si las cosas siguen como hasta ahora, no me opongo a que Cristina sea la postulante. Pero, ¿quién se puede asegurar que las cosas sigan como hasta ahora dentro de un año?”, pregunta Duhalde. La propia primera dama reconoce que en la Argentina es imposible planear con tanta anticipación.

El último sábado, Aldo San Pedro -titular del Partido de la Victoria- lanzó la candidatura de la esposa del Presidente en la provincia con un acto en el Club Platense, de La Plata. Sin embargo, ella no fue. “Es muy temprano todavía. No quiero quemarme”, se excusó ante San Pedro.

Cristina Kirchner suele dar un ejemplo concluyente: Hace un año, las encuestas le daban al Gobierno nacional un 80% de respaldo popular. Ahora apenas supera el 50%. ¿En qué porcentaje estará la imagen de la gestión en el segundo semestre del 2005?

Sin embargo, hasta aquí los números son indiscutibles. El último sondeo que se hizo en la provincia deprimió a Duhalde: su mujer Chiche esta tercera, y lejos, en la carrera para la senaduría. Según la consultora Jorge Giacobbe & Asociados, primera está Cristina Fernández de Kirchner, con el 36,8 por ciento de intención de voto. Segundo se ubica Ricardo López Murphy, con el 15 por ciento; y tercera Hilda Duhalde, con el 9,6 por ciento. Después vienen, más atrasados, Marta Maffei (ARI 5,5%), Luis Patti (4,2%) y Aldo Rico (3,7%).

El caudillo bonaerense es consciente de que con esos números Cristina es imbatible. Chiche, en cambio, no se amedrenta. “Prefiero competir y perder que dejarle el camino libre a Cristina”, avisa. Pero su esposo sabe que tiene mucho que cuidar. Una derrota en la provincia pondría en grave riesgo su enorme estructura partidaria.

Las opciones de Duhalde son dos. O salir a competirle a Cristina. O arreglar con Kirchner, permitiendo el desembarco de Cristina. En este caso, claro, el ex presidente interino se reservaría el armado del resto de la lista. Ese es el punto, justamente, que preocupa a la primera dama. Ella no quiere encabezar una sábana donde detrás de su prestigio aparezcan los “impresentables” de siempre del peronismo. Duhalde, de hecho, sabe que ese es un buen punto para presionar a su sucesor.

Néstor Kirchner, por su parte, prefiere evitar la compulsa contra el duhaldismo. Y sigue bien dispuesto al diálogo, para mantener la alianza con quien fuera su impulsor. No le teme a un eventual fracaso bonaerense; le preocupa, más bien, la pérdida de gobernabilidad que podría generar una ruptura con el aparato de la provincia y con su líder.

 

Gonzalo Alvarez Guerrero


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