La alcaidía de Bariloche compite por un premio del Banco Mundial

Si gana, recibirá 9 mil dólares en materiales y herramientas



SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- El proyecto productivo presentado por la alcaidía de esta ciudad y los talleres FAT (Fundación Argentina de Trabajadores) ya ha sorteado etapas y ha sido considerado finalista para obtener el premio estímulo para emprendimientos productivos sustentables que financia el Banco Mundial.

Si se ubica en el primer puesto el proyecto podría recibir unos 9 mil dólares en herramientas y materiales para infraestructura y desarrollo, además de aportes para material didáctico y capacitación. El comisario Hugo Cecchini impulsó el convenio con los talleres y capacitadores de FAT hace unos 4 meses, y desde entonces un porcentaje de los internos ya está produciendo bienes y servicios en ellos.

El proyecto compitió con otros 200, presentados por alcaidías e instituciones diversas, y es probable que la demostración de que es autosustentable y ya puede exhibir logros, como la capacitación de varios internos, haya favorecido su paulatina promoción.

Desde el inicio del programa los internos se autodisciplina y los que ingresan en la fase de confianza en la alcaidía pueden comenzar a cursar distintos programas de estudio y a trabajar en talleres de carpintería, herrería, electricidad y reparación de artefactos a gas, apoyados por instructores de la cooperativa FAT. La idea de los impulsores del proyecto de capacitación laboral -las autoridades penitenciarias y los trabajadores de FAT- radica en enseñar oficios sin costo para el Estado, y formar unidades de producción comercial, para que los internos comiencen a tener ingresos antes de recuperar la libertad y puedan ganarse la vida después. A los que no tiene trabajo cuando egresan, la cooperativa FAT los invita a sumarse a sus talleres.

Los talleres se emplazaron en forma provisional en un altillo al que se accede desde el jardín del frente, y aunque cuentan con algunas máquinas y herramientas que aportaron la FAT , el equipamiento es insuficiente.

Al principio los habían emplazado en parte para combatir el ocio de los internos. “Para ocupar su tiempo y obtener un recurso económico”, expuso Santiago Calabrese, referente y capacitador de FAT.

Cecchini aclaró que el programa comenzaba a implementarse con los internos de autodisciplina, pero apuntaba también a los del pabellón general, “en la medida en que quieran salir de allí”. La primera tarea de los 15 internos interesados en los cursos y sus guías fue acondicionar el altillo donde instalaron los talleres. Algunos ya tenían un oficio, pero aprovechan para especializarse en otro o trabajar en lo suyo.


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