La amenaza a las economías latinoamericanas



Por ANDRES OPPENHEIMER

Especial para “Río Negro”

La principal conclusión tras escuchar a los presidentes, diplomáticos y magnates latinoamericanos que hablaron en la Conferencia de las Américas del “Miami Herald” la semana pasada es que las corporaciones multinacionales son menos optimistas sobre el futuro de América Latina que las instituciones financieras internacionales.

En momentos en que el Fondo Monetario Internacional (FMI) y las instituciones financieras regionales están pronosticando un crecimiento fuerte para América Latina este año y uno algo menor pero saludable para los venideros, los principales economistas de las grandes multinacionales de los Estados Unidos se muestran algo más escépticos.

En la conferencia, muchos de ellos dijeron que el excelente entorno económico mundial que favoreció la región en los últimos tres años -gracias al sólido crecimiento de la economía mundial, el alza de los precios de las materias primas y las bajas tasas de interés- probablemente llegará a su fin antes de lo que muchos piensan.

Mustafa Mohatarem, jefe de economistas de la General Motors, fue uno de los oradores que habló con mayor franqueza sobre el posible deterioro del escenario internacional. Mohatarem dijo que no hay duda de que América Latina ha hecho un progreso macroeconómico significativo, pero añadió que todavía necesita hacer mucho para contrarrestar el posible impacto de un clima económico internacional menos positivo.

“Pienso que el FMI está siendo demasiado optimista”, dijo Mohatarem. Esta podría no ser la primera vez que América Latina parece estar encaminada a un crecimiento sostenido, sólo para tropezar después, advirtió.

Mohatarem señaló varios motivos por los cuales el clima internacional se volverá menos favorable para la región.

En primer lugar, dijo que el impacto del huracán Katrina y el alza de los precios del petróleo frenarán el crecimiento de la economía de Estados Unidos, que es un gran motor para el crecimiento de América Latina. Si la economía del páis del norte se enfría, los norteamericanos van a comprar menos productos latinoamericanos, lo que hará sufrir a las economías de los correspondientes países.

En segundo lugar, el alza de las tasas de interés frenará aún más a la economía mundial, lo que hará disminuir la demanda internacional de materias primas de América Latina. Además, las tasas de interés más altas harán más caro el pago de las deudas externas de los estados de la región.

En tercer lugar, las diez elecciones presidenciales que se avecinan en América Latina en los próximos 15 meses -incluyendo las de México, Brasil, Bolivia, Perú y Colombia- harán aumentar los temores al populismo y podrían dar lugar a una nueva ola de fuga de capitales.

Asimismo, en el plano interno, las monedas sobrevaluadas en varios países -especialmente en Brasil- están lastimando las exportaciones de manufactureras de la región, porque las hacen más caras en el mercado mundial, dijo Mohatarem.

“Una moneda sobrevaluada significa que nuestras inversiones en Brasil no van a producir las utilidades que estábamos anticipando”, señaló. “Lo que es más importante, resultan en una reducción de nuestras operaciones de exportación en el país, con consecuencias económicas adversas de largo plazo para Brasil”.

El economista de la gigantesca multinacional concluyó diciendo que “el entorno externo sin duda será menos auspicioso” para América Latina, y que a menos que la región haga reformas económicas para volverse más competitiva, sus tasas de crecimiento se reducirán más rápido de lo que muchos creen.

Martín Redrado, presidente del Banco Central de Argentina, fue uno de los varios funcionarios gubernamentales en la conferencia que pronosticaron un panorama más favorable, aunque reconociendo que la región no puede darse el lujo de quedarse con los brazos cruzados.

“Por lo menos hay un buen entorno internacional por los próximos dos años”, me dijo Redrado. Entre otras cosas, no hay motivos para creer en un desplome de la economía china, lo que causaría una caída brusca de las importaciones chinas de América Latina. Ni tampoco es probable que las tasas de interés en el mundo suban drásticamente, agregó.

Asimismo, Redrado señaló que “hay algo más que un entorno internacional favorable detrás del crecimiento económico de la región”. Por primera vez en muchos años, los países de América Latina están mostrando disciplina fiscal, cuentan con tasas de cambio flexibles que los hacen más inmunes a las crisis externas y tienen mercados de exportación más diversificados, gracias a sus nuevos lazos comerciales con China.

Mi conclusión: ya sea dentro de unos meses o dentro de dos años, el clima económico internacional que benefició a América Latina va a empeorar. Mi temor es que muchos países que en este momento están celebrando su recuperación económica descubrirán que estuvieron soñando despiertos y que desaprovecharon una oportunidad de oro para hacer las reformas económicas que les permitieran ser más competitivos en la economía global. Cuando se despierten, podría ser muy tarde.


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