La Argentina se quedó en promesas

Cargada de nombres rutilantes, apenas empató con Suiza.





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Detrás del balón, Tevez. Con esta palomina, el"Apache" puso en ventaja a la "albiceleste". Pero la alegría duró poco...

El compilado de nombres rutilantes no se ha sido sinónimo de buen juego, al menos por ahora, en la selección argentina.

Ayer el equipo de Alfio Basile, conformado exclusivamente por jugadores que actúan en Europa, apenas pudo igualar 1-1 con Suiza, en un choque que le dejó un sabor amargo de cara a la Copa América que arrancará en menos de un mes.

Ambos equipos protagonizaron un primer tiempo para el olvido, casi sin generar ocasiones de gol, en un choque en el estadio Saint Jakob que lució bastante resbaladizo por una torrencial lluvia previa.

Un cabezazo de Gabriel Milito desviado y un tiro libre de Tranquillo Banetta que corrió igual suerte fueron algunas de las acciones dignas de mención. El juego asociado argentino apareció en cuentagotas, demasiado poco para un equipo de lujo, cuyas piernas valen fortunas.

Lionel Messi se movió libremente por todo el frente de ataque, sin ser un enlace definido. En los papeles, un equipo ofensivo. Sin embargo, a la selección le llevó muchos minutos acomodarse en el campo.

Con orden y entusiasmo, Suiza desbarató las tibias intenciones ofensivas de Argentina pero nada pudo hacer arriba, con Hakan Yakin y Streller absorbidos por sus marcas.

Sin ser determinante, lo mejor del equipo albiceleste nacía de los pies de Messi. Fue el que tuvo las mejores chances y uno de los pocos que verticalizó el juego. El otro, por algunos momentos, fue Carlos Tevez.

Al poco de comenzar el complemento, la Argentina llegó al gol. Tras un preciso centro de La 'Pulga', Tevez metió un frentazo de palomina a la red.

Sin embargo, la alegría menos que un cuarto de hora. Cuando la Argentina creía tener todo controlado, luego de una desinteligencia defensiva entre Ayala, Milito y Heinze, Streller igualó con un disparo de izquierda.

Los de Basile tuvieron dos claras antes del final. A los 32, Muller le ahogó el grito a Cambiasso sobre la línea. Luego, fue Milito el que tuvo la victoria pero su zurdazo se fue apenas desviado. Fue la última jugada de un equipo del que se esperaba más. Basile deberá seguir trabajando.

Ahora la Argentina enfilará hacia Barcelona, donde el martes enfrentará a la selección de Argelia, último partido preparatorio antes de viajar a Venezuela.


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