La autopsia reveló el misterio

NEUQUEN (AN).- Todo indicaba que había sido un homicidio. Por eso se generó un amplio despliegue de móviles policiales, ambulancias y expertos en Criminalística, que cercaron el lugar donde abundaban las manchas de sangre. Recién con el transcurso de las horas, y al realizarle la autopsia al cadáver, se determinó que había sido una muerte natural.

El hecho ocurrió ayer a la mañana en un inquilinato del barrio Don Bosco III. Comenzó con una discusión entre el dueño del inmueble y un hombre que buscaba alojamiento.

Al parecer ambos se conocían desde antes y existía alguna cuenta pendiente, porque la conversación derivó en una terrible pelea. Ambos contendientes se aplicaron golpes de puño, después se atacaron con maderas y finalmente hubo golpes con caños.

El aspirante a inquilino huyó, y el dueño del inmueble quedó con serias heridas. La sangre dominaba toda la escena.

El dueño del inquilinato buscó al encargado para que lo ayudara, y lo encontró tirado en el piso de una habitación sin reaccionar a sus llamados. Entonces se fue por sus propios medios hasta el hospital Bouquet Roldán, donde relató la pelea que había protagonizado y pidió que alguien fuera a ayudar a su empleado.

Cuando la ambulancia llegó al inquilinato se encontró con que el encargado estaba muerto, y que por todos lados había señales de una feroz pelea. Los médicos avisaron de inmediato a la policía, y el caso se empezó a investigar como un homicidio.

La resolución del enigma llegó con el transcurrir de las horas, cuando se pudo establecer que la muerte del hombre había sido por problemas cardíacos y que nada tenía que ver con la pelea que, en el mismo momento, estaban sosteniendo el dueño del inquilinato con el cliente.


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