La bandera de EE. UU. regresa a la Habana
La izarán los tres marines que la arriaron en 1961.
WASHINGTON (AFP/DPA).- La bandera de Estados Unidos ondeará nuevamente en La Habana hoy en una ceremonia que completará el acercamiento diplomático entre los dos antiguos enemigos, y en el centro estará John Kerry, el primer secretario de Estado que viaja a la isla en 70 años. La visita, de menos de 12 horas, tan histórica como simbólica, servirá también para discutir los temas espinosos de la relación bilateral – derechos humanos y los disidentes cubanos pero también el embargo estadounidense – de dos países que oficialmente no se hablaron por más de medio siglo. El izado de la bandera estadounidense –las barras rojas y blancas y las cincuenta estrellas– será “otro paso” en “un proceso de normalización” entre Cuba y Estados Unidos, dijo s Mark Toner, portavoz del Departamento de Estado. Kerry arribará a La Habana a las 8:35 (9:35 de Argentina) junto con una comitiva de altos diplomáticos y congresistas estadounidenses para la ceremonia, que contará con invitados especiales. Los tres marines que arriaron la bandera durante las últimas horas de la embajada en 1961 volverán al mismo sitio para izarla de nuevo. Para uno de ellos, el excabo Larry Morris, la bandera estadounidense “vuelve a donde debe estar”. A pesar del gran simbolismo, la ceremonia es una formalidad pues los dos países restauraron lazos diplomáticos plenos el 20 de julio. Cuba y Estados Unidos, enemigos durante la Guerra Fría, habían roto relaciones en 1961 tras la revolución castrista dos años antes, pero desde 1977 mantenían Secciones de Intereses como embajadas de oficio. Tras el deshielo, Obama y Castro se reunieron en abril durante la Cumbre de las Américas en Panamá, y el canciller cubano Bruno Rodríguez se dio cita en Washington el 20 de julio para reabrir la embajada del país latinoamericano. Cuba también fue retirada de la lista del Departamento de Estado sobre países que apoyan el terrorismo. Kerry es esperado por la disidencia al gobierno de Castro, días después de que varios opositores fueran arrestados tras una manifestación. “Me reuniré con disidentes (…) Tendré la oportunidad de sentarme con ellos”, dijo el jefe de la diplomacia estadounidense Telemundo. El encuentro, lejos de la mirada de la prensa, tendrá lugar en una ceremonia posterior en la residencia del embajador estadounidense, y no en la embajada, sede de la gran ceremonia pública. En antesala a la reapertura de la embajada –un gigante de hormigón frente al conocido Malecón–, las fachadas de viejos edificios de La Habana fueron pintadas y las calles aledañas pavimentadas en tiempo récord. Kerry se reunirá también con Bruno Rodríguez para avanzar en la agenda bilateral. Pero un encuentro con el presidente Raúl Castro o su hermano Fidel, cuyo cumpleaños 89 se celebró ayer , fue descartado por autoridades estadounidenses. Entonces, ¿qué cambiará de verdad entre ambos países? Es un momento de alto contenido simbólico, opinan expertos. “El simbolismo es poderoso, tras más de medio siglo de una relación tan antagónica que incluso casi desemboca en una Tercera Guerra Mundial”, comenta Juan Carlos Hidalgo, analista de políticas públicas sobre América Latina del Instituto Cato. Michael Shifter, presidente del “think tank” Diálogo Interamericano en Estados Unidos, cree que tener una embajada da “más visibilidad y más peso a la relación entre Estados Unidos y Cuba”. También la presencia estadounidense concreta en la isla podría verse reforzada, apunta Hidalgo. “Desde el punto de vista práctico, con una embajada los diplomáticos estadounidenses tiene más libertad de recorrer toda la isla, lo que les facilitaría tener un contacto directo con la oposición en todo el país”, explica . Meacham, por su parte, considera que “tener una presencia física en Cuba abre las puertas a poder tener relaciones mucho más amplias en Cuba, tanto en lo comercial como en lo político, económico y derechos humanos”.
WASHINGTON (AFP/DPA).- La bandera de Estados Unidos ondeará nuevamente en La Habana hoy en una ceremonia que completará el acercamiento diplomático entre los dos antiguos enemigos, y en el centro estará John Kerry, el primer secretario de Estado que viaja a la isla en 70 años. La visita, de menos de 12 horas, tan histórica como simbólica, servirá también para discutir los temas espinosos de la relación bilateral - derechos humanos y los disidentes cubanos pero también el embargo estadounidense - de dos países que oficialmente no se hablaron por más de medio siglo. El izado de la bandera estadounidense –las barras rojas y blancas y las cincuenta estrellas– será “otro paso” en “un proceso de normalización” entre Cuba y Estados Unidos, dijo s Mark Toner, portavoz del Departamento de Estado. Kerry arribará a La Habana a las 8:35 (9:35 de Argentina) junto con una comitiva de altos diplomáticos y congresistas estadounidenses para la ceremonia, que contará con invitados especiales. Los tres marines que arriaron la bandera durante las últimas horas de la embajada en 1961 volverán al mismo sitio para izarla de nuevo. Para uno de ellos, el excabo Larry Morris, la bandera estadounidense “vuelve a donde debe estar”. A pesar del gran simbolismo, la ceremonia es una formalidad pues los dos países restauraron lazos diplomáticos plenos el 20 de julio. Cuba y Estados Unidos, enemigos durante la Guerra Fría, habían roto relaciones en 1961 tras la revolución castrista dos años antes, pero desde 1977 mantenían Secciones de Intereses como embajadas de oficio. Tras el deshielo, Obama y Castro se reunieron en abril durante la Cumbre de las Américas en Panamá, y el canciller cubano Bruno Rodríguez se dio cita en Washington el 20 de julio para reabrir la embajada del país latinoamericano. Cuba también fue retirada de la lista del Departamento de Estado sobre países que apoyan el terrorismo. Kerry es esperado por la disidencia al gobierno de Castro, días después de que varios opositores fueran arrestados tras una manifestación. “Me reuniré con disidentes (...) Tendré la oportunidad de sentarme con ellos”, dijo el jefe de la diplomacia estadounidense Telemundo. El encuentro, lejos de la mirada de la prensa, tendrá lugar en una ceremonia posterior en la residencia del embajador estadounidense, y no en la embajada, sede de la gran ceremonia pública. En antesala a la reapertura de la embajada –un gigante de hormigón frente al conocido Malecón–, las fachadas de viejos edificios de La Habana fueron pintadas y las calles aledañas pavimentadas en tiempo récord. Kerry se reunirá también con Bruno Rodríguez para avanzar en la agenda bilateral. Pero un encuentro con el presidente Raúl Castro o su hermano Fidel, cuyo cumpleaños 89 se celebró ayer , fue descartado por autoridades estadounidenses. Entonces, ¿qué cambiará de verdad entre ambos países? Es un momento de alto contenido simbólico, opinan expertos. “El simbolismo es poderoso, tras más de medio siglo de una relación tan antagónica que incluso casi desemboca en una Tercera Guerra Mundial”, comenta Juan Carlos Hidalgo, analista de políticas públicas sobre América Latina del Instituto Cato. Michael Shifter, presidente del “think tank” Diálogo Interamericano en Estados Unidos, cree que tener una embajada da “más visibilidad y más peso a la relación entre Estados Unidos y Cuba”. También la presencia estadounidense concreta en la isla podría verse reforzada, apunta Hidalgo. “Desde el punto de vista práctico, con una embajada los diplomáticos estadounidenses tiene más libertad de recorrer toda la isla, lo que les facilitaría tener un contacto directo con la oposición en todo el país”, explica . Meacham, por su parte, considera que “tener una presencia física en Cuba abre las puertas a poder tener relaciones mucho más amplias en Cuba, tanto en lo comercial como en lo político, económico y derechos humanos”.
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