La batalla legal y política sigue retrasando los resultados
Un juez rechazó el pedido de Bush de evitar el recuento manual.
Washington (EFE).- La batalla legal entre los candidatos presidenciales, George W. Bush y Al Gore, recrudeció ayer con nuevas demandas en los tribunales por el recuento de los votos de Florida, cuyo resultado final dará a uno u otro la Casa Blanca.
En otro día de de forcejeo político y batalla legal entre los partidos para decidir al próximo presidente del país más poderoso del mundo, la figura seguía lejos de estar clara.
Los demócratas pretenden ampliar el plazo de entrega de los resultados electorales de Florida, después de apuntarse su primera victoria judicial de este inusitado proceso para decidir quién será el próximo presidente de Estados Unidos.
Después de que el juez federal Donald Middlebrooks desestimó la petición de los republicanos de George W. Bush para impedir los recuentos manuales en condados de Florida, los demócratas se centran ahora en ampliar el plazo de entrega de esos resultados.
El propio candidato presidencial demócrata, por vez primera en este polémico recuento de votos, se sumó a una demanda judicial, mientras los republicanos fueron ante un tribunal estatal para intentar evitar una nueva elección en Palm Beach.
«Lo más importante es que los votos sean escrutados de manera precisa», dijo Gore, al señalar que los estadounidenses deben tener paciencia y que deben utilizarse los «días que sean necesarios para conocer la voluntad del pueblo».
«La Casa Blanca es muy importante, pero lo más importante es que cada voto sea escrutado de forma apropiada», añadió Gore, al ocupar su despacho de vicepresidente en la Casa Blanca, después de que el presidente Bill Clinton partiese con destino a Brunei a la cumbre de la APEC.
Gore se unió a la demanda de las autoridades electorales del condado de Volusia contra el límite impuesto por la secretaria de Estado, Katherine Harris, que exige la entrega de los resultados oficiales de las elecciones a más tardar a las 22.00 GMT del martes.
La decisión del juez federal Middlebrooks, por el momento, ha permitido la continuación de los recuentos manuales, que tienen lugar en los condados de Volusia y Broward, y que el condado de Palm Beach, el más crítico de este proceso, quiere comenzar mañana, martes, a las 12.00 GMT en todos sus distritos electorales (462.000 votos).
Un cuarto condado, Miami Dade, decidirá hoy si inicia el recuento manual, pero tiene como impedimento la decisión de la secretaria Harris de que los resultados deben entregarse el martes.
Harris, quien es republicana y sostiene que la ley la obliga a limitar hasta hoy la entrega de resultados, hizo su anuncio después de reunirse con el ex secretario de Estado Warren Christopher, que representa a Gore.
La decisión de Harris, sin embargo, no es final, ante la demanda presentada por los condados de Palm Beach y Volusia, así como por el propio Gore, para que no se limite el recuento manual. En un comunicado, Harris señaló que «el proceso electoral es un equilibrio entre el deseo de cada votante individual de tener su sufragio escrutado y el derecho del público a tener un claro resultado final dentro de un plazo razonable».
Según los demócratas, tras la decisión de Harris está el gobernador de Florida, Jeb Bush, hermano del candidato presidencial republicano.
Si logran detener la orden de la secretaria Harris, las autoridades electorales de Palm Beach intentarán terminar para el próximo sábado su recuento manual, trabajando 14 horas al día.
Esto significaría retrasar por lo menos hasta el próximo sábado el resultado oficial de las presidenciales del pasado día 7, aunque el gobierno de Florida esperaba cerrar este proceso el viernes 17, cuando vence el plazo para recibir los votos por correo.
A juntar fondos, esta vez para pagarles a los abogados
Washington (EFE).- Los problemas de recuento de votos en Florida han obligado tanto a republicanos como a demócratas a reanudar la campaña de recaudación de fondos para hacer frente a las millonarias facturas de los abogados que esperan que les ayuden a ganar, aunque sea en los tribunales.
Por parte de los republicanos, el llamado no pudo ser más claro y conciso. Lo colocaron en su página de Internet donde piden que, les envían cheques de 5.000 dólares a la mayor brevedad.
La petición está dirigida a todos los seguidores leales de George W. Bush y, al cursarla, se explica a los potenciales donantes que el dinero no utilizado «será devuelto a los donantes en base a criterios proporcionales».
Igualmente prometen hacer públicos en la página de Internet los nombres de los benefactores para que todo el mundo sepa quienes han acudido al rescate del candidato republicano a quien, desde su punto de vista, le quieren robar la Casa Blanca.
Estas razones son las que animaron el sábado a los republicanos a buscar un interdicto judicial que prohibiera la realización del recuento manual de votos que los demócratas estaban persiguiendo.
La inesperada decisión republicana de acudir a los tribunales colocó el conflictivo recuento de votos de Florida en manos de los tribunales ya que, a la propuesta republicana, le han seguido -y previsiblemente le seguirán- peticiones demócratas siempre judiciales.
En un país donde los abogados cobran desorbitadas minutas, -500 dólares por hora no es nada extraordinario-, significa dinero y más dinero.
Dada la importancia del asunto , la Casa Blanca, tanto unos como otros están recurriendo a los mejores abogados y expertos del país que trabajan no sólo en bufetes de gran prestigio sino que también son profesores de universidades como Harvard.
Los republicanos calculan que, por ahora, necesitarán unos cinco millones de dólares.
Más discretamente, los demócratas se encuentran también inmersos en una importante operación de recaudación de fondos para hacer frente a gastos muy similares a los de los republicanos. (EFE)
Gore se involucra
WASHINGTON (Reuters).- El candidato demócrata Al Gore lanzó ayer su primera acción judicial directa en la lucha en torno a la decisión del ganador de las elecciones presidenciales de Estados Unidos de la semana pasada.
Gore, actual vicepresidente, se unió a la demanda de un condado del estado de la Florida para que se extienda la fecha límite de certificación de las boletas electorales.
Su director de comunicaciones, Mark Fabiani, dijo que el equipo legal de Gore se había unido a la demanda del condado de Volusia contra el plazo legal límite de las 19 de hoy, que la secretaria de estado de la Florida dijo cumplirá.
«El condado entabló una demanda en una corte estatal y nos hemos unido a ella», dijo Fabiani.
El plazo límite impediría un recuento manual de los votos que podría darle a Gore la victoria sobre su rival republicano, George W. Bush, quien perdió una demanda para detener el recuento manual.
«Los ciudadanos de la Florida merecen un conteo preciso y rápido. La secretaria de estado, una compinche de los hermanos Bush, trata de robarse esta elección y nadie va a tolerar un acto político tan descarnado», agregó Fabiani. La secretaria de estado de la Florida, Katherine Harris, es una republicana, y el hermano del candidato republicano, Jeb Bush, es el gobernador .
El que ceda ahora puede ganar después
El candidato que ceda ahora puede obtener grandes beneficios de cara a las elecciones presidenciales del 2004 y favorecer a su partido en los comicios parciales del año 2002.
Este es uno de los escenarios considerado por republicanos y demócratas para que ambos candidatos lo tengan en cuenta a la hora de acabar con la crisis actual. Tanto republicanos como demócratas están analizando cómo sacar provecho de la derrota en Florida para mantener abiertas las ambiciones políticas de los candidatos y de los partidos.
El escenario que algunos congresistas e historiadores dibujan parte de la idea de que hay que acabar rápidamente con la crisis y que el candidato que ceda puede ser visto como un estadista dispuesto a dejar a un lado sus ambiciones personales.
El historiador Richard Shenkman puso el ejemplo de Richard Nixon en 1960 cuando rechazó interponer demandas ante los tribunales por las supuestas irregularidades cometidas en algunos estados. «Si Nixon hubiera continuado con la batalla legal habría supuesto el final de su carrera política. Los republicanos trataron entonces durante dos semanas de apelar algunos resultados, pero cedieron y Nixon se aprovechó después», dijo.
Algunos demócratas, como el ex senador Bill Bradley, recomiendan a Gore que no vaya a los tribunales y que no complique la crisis para que pueda sacar partido de ello a medio plazo. Para esos demócratas, si finalmente se certifica la victoria republicana George W. Bush ocupará la Casa Blanca en enero en una situación de gran debilidad.
El trasfondo de la disputa electoral lo perseguirá y reducirá su capacidad de maniobra.
La mínima mayoría que los republicanos tienen en ambas cámaras será otro factor que, de ganar, afectará a Bush y le obligará a pactar con los demócratas más moderados. En ese supuesto, Bush, al igual que hizo John F. Kennedy en 1961, se verá obligado a nombrar a varios demócratas en su gabinete y reducir al mínimo las propuestas de su programa electoral para buscar acuerdos bipartidistas.
En esas circunstancias, los demócratas consideran que podrían recuperar el control de las dos cámaras del Congreso en las elecciones legislativas del 2002. Los historiadores recuerdan que el partido que gana la Casa Blanca tiende a perder escaños en las legislativas dos años después.
En otro escenario contemplado, en el caso de victoria de Gore en el recuento de votos en Florida, Bush podría sacar provecho de la derrota cediendo inmediatamente y rechazando continuar con la batalla legal. Sus pretensiones a la Casa Blanca quedarían intactas y tendría cuatro años para prepararse para la campaña del 2004, al tiempo que continuaría como gobernador de Texas.
Los mercados se ponen nerviosos
Nueva York (Télam/Reuters).- La indefinición sobre el resultado de las elecciones presidenciales provoca preocupación en la población de Estados Unidos, pero la situación tiene especial eco en Wall Street, escenario de gran parte de la economía mundial.
Wall Street cayó ayer aunque logró trepar desde el abismo al que había caído después de un anuncio de ganancias decepcionantes por parte del fabricante de computadoras Hewlett-Packard Co. , que castigó a un mercado que ya estaba en retroceso por la indefinición electoral de Estados Unidos.
«Una compañía no alcanza (los resultados esperados) y todo va para abajo», dijo Larry Wachtel, analista de mercado de Prudential Securities. «Los mercados de las PC (computadoras personales), los teléfonos celulares, las puntocom, la fibra óptica, todo se está desacelerando, y ésto ha impactado a todo el sector tecnológico».
El promedio industrial Dow Jones terminó con una caída de 0,81 por ciento, arrastrando a la mayoría de las bolsas europeas y de América Latina, con excepción de Argentina.
Si la Bolsa sigue cayendo, si la economía se estanca y la opinión pública culpa a uno u otro partido, el castigo se verá en las próximas elecciones. La mayoría de los analistas señala que el mercado está intranquilo y que las cosas no se calmarán hasta que desaparezca la incertidumbre, pero los recuentos, los re-recuentos y las acciones judiciales no ayudan.
Lo único que puede decirse es que, cuando se cumple una semana de las elecciones, la proclamación de un ganador aun no se ve cercana.
Los plazos se están acortando. La ley establece que para el 12 de diciembre deben solucionarse todas las disputas electorales en los estados y el 18 de diciembre debe reunirse el Colegio Electoral.
El 3 de enero se constituye el nuevo Congreso, el 6 de enero se realiza una reunión conjunta de amas cámaras, para contar los votos del Colegio Electoral y proclamar al ganador, que asumirá el 20 de enero.
Washington (EFE).- La batalla legal entre los candidatos presidenciales, George W. Bush y Al Gore, recrudeció ayer con nuevas demandas en los tribunales por el recuento de los votos de Florida, cuyo resultado final dará a uno u otro la Casa Blanca.
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