La belleza es un cross a la mandíbula

Las obras de Finzi no dejan indiferente. Eso se ve en su libro "Tablón de estrellas".

Hay una íntima conexión entre el teatro clásico griego y el teatro de Finzi. Esta unión no es caprichosa, ya que en su teatro se asiste a un hecho prodigioso en el que el aleteo de la belleza sacude, no deja indiferente; se vive una experiencia que será extra-ordinaria para el lector o el espectador. Ese efecto perlocucionario une a ambos, a pesar de todas las diferencias. Esta vivencia se repite con creces en el libro publicado recientemente por Colihue en su colección «Dramaturgias argentinas».

Tablón de estrellas debe su título a unas palabras preliminares del autor «Creo que no hay tanto horizonte y lejanía, sobre la faz de la tierra, como en un tablón donde una autor se mete en una historia». Tablón que es un viaje por la palabra y la imaginación, por la magia del texto dramático que deviene corporeidad en la escena.

Es el propio Finzi quien tiende uno de los hilos conductores que engarzan las cuatro obras que contiene este volumen: «Camino de cornisa», «Primavera, 1928», «La leyenda de El Dorado o Aguirre, el Marañón» y «Voto y madrugo»; ese hilo es el viaje.

Es claro que a pesar del tiempo transcurrido entre la obra más antigua («Aguirre, el Marañón») y la más reciente («Primavera, 1928»), hay constantes que el teatro del autor de Bairoletto mantiene; entre ellas, la importancia central de la historia, ya que en las obras de Finzi se «cuenta» algo siempre. La palabra poética es esencial en su teatro y esa palabra es la que crea la atmósfera necesaria para los prodigios que el texto dramatúrgico cuenta o lo que muestra el texto espectacular.

Otro procedimiento constante, que quizás se lo deba al simbolismo, es el de incorporar toda una fauna diminuta que dialoga con los/las protagonistas y en muchos casos adquieren una similar estatura a la hora de la acción. También se ve cómo a lo largo del tiempo cobran cada vez mayor independencia las didascalias, que se transforman en «otro texto» con guiños y juegos frecuentes a los lectores y dolores de cabeza para los directores.

Lo ideológico está diseminado en cada una de las obras (con menos intensidad en «Primavera, 1928»), actúa al modo de una superestructura y en la acción es la parte que no vemos o vemos muy poco de un iceberg; así el teatro de Finzi es un teatro crítico de la sociedad y por ende es plenamente político sin necesidad de recurrir a una militancia partidaria, un programa político o transformarse en panfletario.

Con el acento puesto en la divulgación, es evidente que en la colección «Colihue Teatro» el paratexto es de vital importancia y en este caso de gran rigor crítico lo que nos permite un acercamiento pormenorizado a la figura y la obra de Alejandro Finzi.

En el prólogo Denise Delprat propone una mirada sobre América desde el prisma de estas cuatro piezas.

El resultado de esta visión europea es la de un continente isla, en la que aparecen aspectos insospechados de nuestro territorio. Delprat marca algunas constantes del volumen que prologa, entre ellas, señala la temática del viaje, y desde ese lugar comenta las obras en las que destaca el tratamiento dado al espacio y a los personajes.

El estudio sobre las cuatro obras emprendido por Jorge Luis Caputo es verdaderamente de gran utilidad y rigor crítico. Caputo toma como eje también el viaje y a partir de este tema va analizando cada una de las obras con amenidad y profundidad, lo que resulta muy esclarecedor para quien estudia o se aproxima a la obra de Finzi. De ese análisis el crítico establece algunas caracterizaciones que muestran las líneas vertebradoras de la poética del dramaturgo neuquino. Entre ellas apunta, la persistencia de la palabra poética y su preocupación por el aspecto sonoro.

Caputo también es responsable de una extensa y muy útil entrevista al autor en la que este da claves significativas de su obra en general y de las cuatro publicadas en el libro. En muchos casos cuenta la génesis de la creación de alguna de ellas o bien las circunstancias de producción o de estreno.

Para terminar, uno de los más prestigiosos estudiosos del teatro en Argentina, Jorge Dubatti, contribuye con una recopilación de los trabajos teóricos que nuestro autor ha realizado sobre el teatro.

Tablón de estrellas es un libro que la obra de Alejandro Finzi se merecía, por el prestigio de la editorial y su colección, por la cuidada edición y el aparato crítico, y porque lo muestra, gracias a su prepotencia de trabajo y de talento, como uno de los referentes del canon teatral argentino.

 

NéSTOR TKACZEK ntkaczek@hotmail.com


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